EL ARRABAL DE LA PUERTA DEL SOL O DE SAN MIGUEL

Sumario    

El arrabal de la Puerta del Sol.

  • La Puerta de Sol o de San Roque.
  • Génesis del arrabal.
  • Desarrollo del arrabal
  • El altozano Virgen María y la plaza de Sol
  • La Corredera de San Lázaro
  • La calle Audiencias Viejas y la calle Jaén.
  • Años 50 y 60, la barriada de la Plaza de Toros

La monumentalidad del arrabal

  • Convento de San Eufrasio de la Orden Trinitaria.
  • Convento de la Purísima Concepción de las Madres Trinitarias.
  • Convento de San roque de los Padres Capuchinos.
  • Arco de Carlos III
  • La plaza de Toros

Este itinerario se va a iniciar en la Puerta del Sol y va a terminar en el desaparecido convento de los PP. Capuchinos. Vamos a organizar nuestra intervención en dos apartados bien diferenciados. La primera parte, se va a centrar en la génesis y desarrollo del arrabal de la Puerta del Sol, y en el segundo apartado vamos a analizar la monumentalidad existente en el arrabal así como convento trinitario de san Eufrasio, desaparecido desde la desamortización de Mendizábal.

EL ARRABAL DE LA PUERTA DEL SOL

  1. La Puerta de Sol o de San Roque

La Puerta del Sol[1], orientada como su nombre indica hacia el este, se encontraba protegida por una de las cuatro torres ochavadas que poseía el recinto amurallado, tal como nos describe Martín Ximena Jurado en su obra “Las Antigüedades de Jaén”, publicada en 1639.

La Puerta del Sol se abría a la corredera de San Lázaro, nombre que se le daba al Camino Real hacia Toledo por su paso por esta parte de la ciudad, al encontrarse en ella la ermita de San Lázaro, patrón de los pobres y de los enfermos. 

Desde la Puerta del Sol o de San Roque el viajero iniciaba el camino tanto a Toledo como a Granada. El Camino a Toledo transcurría por Bailén[2], villa que se encontraba a una jornada de Andújar, apenas existía cinco leguas de distancia entre ellas; la venta de Guarromán[3]; la venta de Carboneros, el convento carmelita de Peñuela[4] (La Carolina), y tras atravesar Sierra Morena a través del puerto del Rey se pernoctaba en la venta del Hospitalillo o Navas de Tolosa, donde si el viajero venía desde Toledo hacia el sur podía escoger entre el camino de Córdoba o el de Granada. Se trataba de un camino duro e inseguro por transcurrir por zonas poco habitadas y de gran dificultad. A partir de 1561 se le llamará “Camino de la Corte”, pues llevaba hasta la villa de Madrid, convertida en sede permanente de la monarquía española por voluntad de Felipe II.

 [5]

A partir de 1783, con la apertura del Puerto de Despeñaperros[6] y la finalización del Camino Real de Castilla,[7] el viajar se hizo más cómodo y seguro al encontrar el viajero casas de postas cada tres o cinco leguas[8], es decir, cada tres o cinco horas de camino a “paso llano” o paso a  caballo, y con la creación de las nuevas poblaciones fundadas por Pablo Olavide, Intendente de Carlos III.

El barón de Bourgoing, renombrado escritor y embajador de Francia en España entre los años 1777 y 1787, afirmaba acerca del camino que iba de Madrid a Cádiz: “casi intransitable durante el mal tiempo; en 1785 había sido reparado en gran parte y se empezaba a poder correr las postas en coche”.  Hasta el año de 1822, reinado de Fernando VII, no se estableció el servicio de diligencia regular entre Madrid y Sevilla, que hasta la inauguración del ferrocarril será el principal sistema de transporte de viajeros y mercancías. El servicio de diligencias pasaba por nuestra ciudad dos veces a la semana, los lunes y los viernes, siendo Andújar una de las cuatro localidades donde se pernotaba en el trayecto.  Existía en el arrabal de la Puerta del Sol por esa época cinco posadas, situadas entre las calles Mesones, prolongación de la actual calle Miguel Estepa Hermosilla, y Silera, conocidas en el siglo XIX como calle de  Gitanos que desembocaba en el altozano Fitente (significa “gente molesta”) y continuaba a través de la Accesoria la Silera. En ese tramo se encontraban las posadas de la familia Albarracín; la de Jesús Nazareno, propiedad del conde de Gracia Real; la de San Juan de Dios y la posada de la Cruz o Portillo. Algo más alejada, entre la calle El Chorrillo, actualmente Boteros, y la calle Santa Ana, se encontraba la posada Almona de Cándalo y el parador San Antonio, que entre 1780-85 fue destinado a cuartel de caballería.

2. Génesis del arrabal

En torno a la Puerta del Sol se va a desarrollar el arrabal que lleva su mismo nombre. El Arrabal de la Puerta del Sol, a diferencia del arrabal de San Bartolomé, va a pertenecer una de las cuatros parroquias de intramuros, la parroquia de San Miguel Arcángel. Dato de gran significación, pues nos indica que tras la toma de Andújar por Fernando III en 1225, la zona que daba a la Puerta del Sol apenas tenía población y el arrabal como tal no existía. En ella predominaba la tierra de sembradura y de plantío, razón por la que no hubo necesidad de levantar ningún templo parroquial. Su escasa población se vinculó desde un principio a la parroquia de San Miguel, permaneciendo este lazo de dependencia hasta 1967, año en el que se crea la parroquia de la Divina Pastora.

 Vista de Andújar desde el sureste. Elaboración propia.

Desconocemos el momento exacto en el que surge el arrabal de la Puerta del Sol como área de expansión de la villa de Andújar, así como las pautas de su desarrollo. La lógica nos hace pensar que su origen hay que vincularlo al proceso histórico de la ciudad de intramuros. Cuando el castillo fortaleza omeya sea reconstruido por los almohades tras el terremoto de 1170, duplicándose su recinto amurallado, la ampliación se va a realizar precisamente por el lado meridional y oriental del antiguo Hisn, integrándose a la población de esa zona a la ciudad de intramuros.

La población dispersa que surja en torno a la Puerta del Sol entre finales del siglo XII y 1225, año de la toma de Andújar por Fernando III el Santo, no tuvo que ser mucha, de ahí la no necesidad de levantar en ella un templo parroquial en torno al cual se organizara su población, tal como ocurrió en el arrabal de san Bartolomé.

En el siglo XIV y XV la tierra de sembradura y el plantío aún se alternaba con el caserío en el arrabal de la Puerta de Sol. En el siglo XVII persistía en él calles sin perfilar plenamente, sirva de ejemplo de ello la calle Nueva o la calle Gitanos. El viajero que entraba a la ciudad por la puerta de San Roque en los siglos XV y XVI había recorrido una corredera sin perfilar y un arrabal en pleno desarrollo. Tierra de sembradura, olivar y árboles frutales conformaban el entorno de a la ermita de San Roque, paisaje que se repetía en el flanco meridional de la ermita de San Lázaro. Ermita de San Roque donde se van a establecer la Orden de los Capuchinos en 1622 y que hasta la década de los años cuarenta del siglo XX va a marcar junto al Arco de Carlos III el límite nororiental de la ciudad.

En el siglo XVII la collación de la parroquia de San Miguel la conformaba veintiocho calles, dos plazas y un altozano, de las cuales veinte y cinco calles, una plaza y un altozano correspondían al arrabal.

3. Altozano Virgen María y Plaza de Sol

En torno a la Puerta del Sol o Puerta de San Roque se va a generar un altozano que conocemos en la actualidad con el nombre de Virgen María, núcleo inicial del arrabal. El altozano Virgen María debe su nombre a la imagen que en él existía de Nuestra Señora de la Consolación. Es muy probable que la referida imagen se encontrara en una hornacina abierta en el muro almenado de la Puerta. Era costumbre de los viajeros cuando iniciaba su andadura hacia la áspera meseta o entraban a la ciudad por esta Puerta, rezar ante esta imagen, bien para agradecer la falta de incidencias en el viaje o, por lo contrario, para encomendarse y pedir su protección antes de iniciar su andadura.  

En la sesión municipal celebrada el día 24 de abril de 1704, se dice con respecto a esta imagen “ es de las más antiguas de la población y la gente de guerra la tiene mucha devoción”. La referida imagen fue destruida en la guerra civil española y la que existe en la actualidad se debe a una iniciativa de la asociación Amigos de Patrimonio de Andújar.

En el siglo XVII existen en las actas capitulares más de un testimonio sobre el estado de conservación de esta parte del recinto amurallado. En la sesión municipal de 31 de enero de 1653, se habla de la necesidad de reparar la torre que protegía la puerta del Sol “por haberse caído parte de ella y amenazar derrumbe sobre los transeúntes”. Años después como consecuencia del mal estado en el que se encontraba el arco de la puerta, el cabildo va a solicitar a la Real Chancillería de Granada licencia para crear un nuevo arco en la muralla por el que pasasen las caballerías,  carros y comerciantes que entrasen al barrio de San Miguel.  Pensamos que la solicitud no fue atendida pues no existe referencia a este respecto, manteniendose la misma hasta bien entrado el siglo XIX. 

La Puerta del Sol y el altozano Virgen María quedarían con el paso del tiempo solapados por la plaza del Sol, verdadero núcleo sobre el que se organiza el entramado urbano del arrabal. Tres ejes confluyen en la plaza del Sol y en torno a ellos se va a desarrollar el arrabal: corredera de San Lázaro o Capuchinos, calle Jaén y la calle de la Audiencia, conocida actualmente como calle Veintidós de Julio.

La ermita de san Lázaro dará su nombre a la corredera, lugar elegido durante toda la baja Edad Media para situar un lazareto u hospital de emergencia donde atender a los afectados por la peste, por ejemplo en los años 1353, 1363-64  y 1382. Lugar idóneo por estar a extramuros, a cierta distancia de la ciudad, y escasamente urbanizada, circunstancias muy favorables para evitar el contagio de los enfermos allí congregados.

Cuando se produzcan los brotes epidémicos del siglo XVII (1602, 1659-1660 y 1680) el lazareto se trasladaría en las proximidades de la ermita de san Roque, al estar más alejado de la población, lo que ya no ocurría en el entorno de la ermita de san Lázaro. En esos años de crisis sanitaria, las puertas y portillos de la ciudad se cerraban a cal y canto y se ponían bajo la supervisión y vigilancia de los caballeros capitulares y jurados y de los guardias de puerta elegido para este fin. A quedar la ciudad incluida en la lista de poblaciones infectadas se suspendía la romería de la virgen de la Cabeza y toda relación comercial con el exterior, ocasionando serios perjuicios en el abasto de la población. Se controlaba la entrada y salida de personas y mercancías para proteger a la población que vivían en la ciudad vieja o de intramuros. En esos años de pandemia se solía traer a la imagen de la virgen de la Cabeza de su santuario para hacerle novenarios y plegarias “para que mediante los sacrificios y oraciones se sirva Dios de aplacar su ira mirándonos con ojos misericordiosos”.[9]

El historiador y regidor de la ciudad Antonio Terrones Robles, en su obra “Vida, Martirio, Traslación y Milagros de San Eufrasio, Obispo y Patrón de Andújar” hace la siguiente referencia a la ermita de San Lázaro[10]: “Item, mas ha una huerta que esta cerca de San Lazaro, que ha linderos los caminos que van a Baeza y Baylen[11]  Ermita que tiempo después se va incluir en el vínculo que fundara doña Catalina del Pozo y que pasaría a pertenecer entre otros a don Alonso Lucena de Escavias y  al linaje de los  Mesia Aranda (marqués de Bucianos) de Úbeda. Vinculo que lo conformaban varias casas, teniendo la principal, según el catastro de Ensenada, 28 varas de fachada y 40 de profundidad y lindando la fachada de la ermita de San Lázaro al callejón del Toril. A mediados del siglo XX es cedida al obispado de Jaén para destinarla a escuela con el nombre de S. Lázaro.

En el entorno de la Corredera Capuchinos en el siglo XVI aún existían amplias zonas sin urbanizar, lo que va a posibilitar que en ella se establezcan algunas órdenes conventuales como los Trinitarios (1576); las Trinitaria Descalzas (1587) y los Capuchinos (1622). Sus casas conventuales van a ser decisivas en la configuración del arrabal, pues se van a convertir en los núcleos en torno a los cuales se van a conformar las nuevas áreas de expansión. 

En torno al convento trinitario de San Eufrasio se va a generar el inicio de la futura Calle Granados, paralela a la corredera de San Lázaro, y la calle Pablillos. Esta última, en su confluencia con la calle los Hornos, va a marcar el límite nororiental del arrabal. Más allá de ellas, todo era tierra de cultivo. Realidad que va a permanecer inalterable hasta los años de la Dictadura de Primo de Rivera (1923-1930)  con la construcción de viviendas para la clase trabajadora en los terrenos cedidos por el conde de la Quintería, don Rafael Pérez de Vargas y Quero, en la zona conocida como “los solares”. En los años de la Segunda República, en la continuación del convento de los padres capuchinos, se va a construir el centro de Segunda Enseñanza y el aeródromo, utilizado este último como  escala en la ruta aérea hacia el protectorado marroquí hasta el inicio de la guerra civil española.

Paralela a la calle de San Lázaro se encuentra la calle Nueva, que converge en la calle Gitanos, límite meridional de arrabal. De ambas calles existen noticias desde el siglo XVI, aunque ninguna de estas dos calles estaba perfiladas en su totalidad. Pensamos que su trazado no va estar plenamente concluido hasta el siglo XVIII, como consecuencia del parón demográfico que sufre la ciudad con los brotes de peste de 1659-60 y 1680-81, así como por los efectos y consecuencias de la depresión económica de la segunda mitad del siglo XVII.

La calle de la Audiencia 

La calle de la Audiencia, se va a gestar a la sombra del lienzo oriental de la muralla a igual que la calle los Sastres, incluida en la actualidad en la gremial calle Ollerías. La calle va adquirir su personalidad actual cuando en su flanco norte se sitúe la casa conventual de las Trinitarias, levantada en las proximidades del convento de su rama masculina, y que dará origen a la calle Las Monjas, en línea con la calle Audiencias Viejas. La calle Las Monjas servirá de nexo entre la calle Audiencias y la calle los Hornos, conformándose de este modo una manzana de forma trapezoidal.

La calle de la Audiencia ha sido rebautizada a través del tiempo con diversos nombres: Martín de Valenzuela, Pi y Margal, Veintidós de Julio (fecha que recuerda la firma de las Capitulaciones realizada en Andújar entre los generales Castaños y Dupont, tras la derrota del ejército francés en Bailén) La continuación de la calle Audiencias hacia la Puerta del Peso de la Harina daría lugar a la calle Los Sastres, hoy incluida en la también calle gremial de Ollerías.

La calle Jaén

La calle Jaén, conocida en el siglo XIX como Isidoro Gil de Muro, la calle Ballesteros y la calle Gitanos conformaban el triángulo meridional del arrabal. Casas de gran profundidad por ser viviendas de labor y por ordenarse en un entramado de calles serpenteantes como la conocida calle Siete Revueltas, preámbulo de las calles Notarios, Las Laras y los Negros. Precisamente en la calle Mesones estaría el lugar de reunión de algunas de las figuras que participaron en la Junta Suprema Soberana de Andalucía en 1835.

 El arrabal de la Puerta del Sol siempre tuvo menos población que el arrabal de San Bartolomé. Mientras que la collación de la parroquia de San Miguel proporcionaba a la ciudad en torno al treinta por ciento de su población, el arrabal de San Bartolomé lo hacía en un cincuenta por ciento. En 1628[12] Andújar contaba con 2.283 vecinos, lo que equivale aproximadamente a unos 10.273[13] habitantes, de los cuales la collación de la parroquia de San Miguel Arcángel aportaba 784 vecinos, es decir, 3.528 habitantes ( 34,4%) y la de San Bartolomé 1.190 vecinos (52,12% del total de la población de Andújar). Sesenta y siete años después, en 1695 la ciudad contaba con 6.750 habitantes (1.500 vecinos)[14]. En los años que separan las dos fechas de relación, la ciudad había tenido una pérdida de 3.523 habitantes, lo que equivale al 34,29 por ciento de su población.  Numerosas son las referencias que existen en las actas capitulares a cerca de este retroceso demográfico, así por ejemplo, en 1699 se dice “el número de vecinos ha bajado notablemente y la ciudad está despoblada[15]. Si tuviéramos que explicar brevemente la causa de este retroceso demográfico, la repuesta sería: peste y las exigencias tributarias como consecuencia de la política exterior de los Austrias. Lógico es pensar que en estos años en los que se producen un gran déficit demográfico, el arrabal de la Puerta del Sol, como el resto de la ciudad, no tuviera crecimiento urbano alguno, más bien un cierto retroceso.

Población contabilizada en número de vecinos
Años15881628[16]
Arrabal S. Bartolomé12081190
Arrabal Puerta del Sol790784

El arrabal terminará por perfilarse entre la segunda mitad del siglo XVIII y comienzos del XIX, permaneciendo en sus límites decimonónicos hasta los años cuarenta del siglo pasado. En 1880 la collación de la parroquia de San Miguel estaba conformada por 40 calles, una plaza y dos altozanos. En ellas se concentraban 1.185 vecinos que sumaban 4.344 habitantes y que equivalían al 32,28% del total de la población de la ciudad. Su callejero era el siguiente:

Arroyo, accesoria Monjas, Audiencia, callejón de la Audiencia, accesoria de San Miguel, Ballesteros, Caldereros, corredera de San Lázaro, Cuenca, callejón del Hoyo, Hoyo, Dulce Jesús, de los Hornos, del Horno, Granados, Gitanos, Jaén, de las Laras, de las Monjas, Siete Esquinas, Maestra, don Gome, Mesones, Nueva, Navarros, Notarios, Negros, Ollerías,  Pablillos, Constitución, Rosalejos, San Juan, San Lázaro, Siete Revueltas, Santa Ana, Silera, Chorrillo, San Miguel, Truco, Tintoreros, Plaza del Sol, Altozano de la Marquesa (de Falces) y Altozano Silvestre.

A partir de la década de los años cuarenta del siglo XX la ciudad comienza a crecer precisamente en torno al arrabal la Puerta del Sol y ello ante la imposibilidad de la ampliación de la ciudad por su flanco sur, pues del río Guadalquivir siempre se consideró un obstáculo para el desarrollo de la ciudad.

Años 50 y 60. La barriada de la Plaza de Toros

La expansión urbana del arrabal se materializa paralelamente al aumento de población que tiene Andújar entre 1940 y 1975, unos 11.537 habitantes, como consecuencia del desarrollo económico que se experimenta a partir de la década de los sesenta, así como de la sustitución paulatina de las casas de vecinos por viviendas de protección oficial. Todo ello generará las nuevas áreas de expansión en la ciudad contempladas ya en el Plan de Urbanismo de 1953.

En la sesión municipal de 31 de agosto de 1945, la corporación aprobaba la construcción de viviendas para braceros en la zona de la plaza de Toros, que se había abierto previamente a la Corredera Capuchinos tras la compra de un solar. Transcurrido un año el Ayuntamiento adquiría los primeros terrenos y se formalizaban las escrituras.[17]  Hasta 1949 no se materializa el primer proyecto cuyo coste de construcción se elevó a 1.836.540 pesetas. Se trataba de 48 viviendas protegidas que ocupaban una extensión de 13.440 metros cuadrados cuyo emplazamiento era entre el arco de Capuchinos y la plaza de Toros.

Se iniciaba de esta forma la popular barriada de la plaza de Toros. Hasta 1955 no se aprobará el proyecto de alcantarillado, pavimentación, agua y alumbrado de la avenida de la plaza de Toros y del Dulce Jesús – la otra zona de expansión de la ciudad- aunque dicha pavimentación no se realizará hasta tres años después con la subvención de 400.000 pesetas que concedió el ministerio de Gobernación. 

En la sesión de 21 de octubre de 1955 la corporación aprobaba la adquisición de terrenos por un valor de 70.000 pesetas para la construcción de 84 viviendas protegidas. Dos años después, en 1957[18], se autorizaba por la corporación la adquisición de las casas de la calle Gitanos desde la numeración 23 hasta la 37 para levantar 100 viviendas con un valor de 11.949.510 pesetas. La licencia de obras se concedió a José Recuerda de la Torre en la sesión de 28 de julio de 1960. Un año después la corporación acuerda cambiar   la avenida plaza de Toros por el nombre de Camilo Alonso Vega.[19] En esa mismas sesión municipal de seis de marzo se autoriza la ejecución del proyecto de urbanización de la zona de la Plaza de Toros, calles A.B.C. y prolongación de la calle Gitanos por un valor de 1.314.024 pesetas[20].

En el punto séptimo de la sesión de 12 de septiembre de 1961 se da cuenta de la terminación de la construcción de las 104 viviendas de renta limitada, realizada por el contratista José Recuerda de la Torre, así como la finalización del instituto de Segunda Enseñanza, entregado al Ayuntamiento por las Comisiones Gremiales de la ciudad el día 9 de agosto de 1961, por recaer en ellos su financiación[21].

En el mes de mayo, se aprueba la urbanización de las zonas colindantes a las 104 viviendas y al instituto. [22] En ese mismo año de 1961 será cuando se inicie una nueva zona de expansión para la ciudad en las proximidades del campo de futbol San Eufrasio, con la aprobación del proyecto de ordenación parcial de la zona comprendida entre las calles los Hornos, Ramón y Cajal, Dulce Jesús y de la Palma.[23]

Estos terrenos eran propiedad de José Ramón Menéndez y otros. Por estos años es cuando el ayuntamiento le aprueba a Argimiro Rodríguez Álvarez la construcción de 54 viviendas en el barrio del Matadero, por lo que inicia las obras de urbanización de la zona.  Con anterioridad, sesión de 1 de enero de 1955, se presentaba el proyecto de 100 viviendas “tipo belén” para el sitio denominado Dulce Jesús con una extensión superficial de 17.590 metros cuadrados.  Esta barriada que tiene su origen en los años de la dictadura de Primo de Rivera, con la construcción de viviendas para los trabajadores en los terrenos cedidos por don Rafael Pérez de Vargas y Quero, conde de la Quintería, se va a vincular a la collación de la parroquia de Cristo Rey, construida y consagrada en el año de 1961.

LA MONUMENTALIDAD DEL ARRABAL

  1. Convento de San Eufrasio de la orden Trinitaria

El establecimiento de la orden Trinitaria en Andújar se sitúa en torno al año 1244. Fue la primera orden conventual que se estableció en la ciudad de Andújar y la tercera de Andalucía tras las fundaciones de Úbeda (1234) y Córdoba (1236). La primera casa conventual estuvo situada junto al castillo fortaleza de la ciudad, en las proximidades de la ermita de Santo Domingo.  Al encontrarse el cenobio a extramuros en una época de  inseguridad, sirva de ejemplo los enfrentamientos entre Sancho IV el Bravo y su sobrino Alfonso de la Cerda[24]  por el trono de Castilla (1284), provocaría el abandono de este primer cenobio por otro ubicado a intramuros en el año 1280. Fray Juan de los Hornos, venido del convento de Úbeda sería el primer prior de la nueva casa conventual.

Este segundo emplazamiento se establece en las proximidades de la parroquia Santa María la Mayor, ocupando parte de la manzana que existía entre las actuales calles El Carmen y Pintor Zabaleta, antiguamente conocida como Cárcel Vieja, y que se ubicaba a espalda de la antigua Casa del Cabildo. Trescientos años permanecieron en este lugar hasta que optan por abandonarlo en 1569, para marcharse a extramuros, en las proximidades de la Puerta del Sol.

Varias razones motivaron el abandono de este segundo emplazamiento, el reducido espacio con el que contaba la casa conventual para una comunidad que llegó a contar con veinticuatro miembros y el deseo de establecerse junto a la iglesia que la ciudad construía en honor a varón apostólico San Eufrasio, en las proximidades de la corredera de san Lázaro.

La noticia del hallazgo de los restos mortales San Eufrasio en el templo parroquial de Santa María de Mao (provincia de Lugo) por el doctor Juan de Caño (Andújar, 1521- Salamanca, 1583), canónigo de la catedral de León, provocó gran satisfacción y alegría en el cabildo eclesiástico y civil de la ciudad.

La identificación errónea de Andújar con Iliturgi, ciudad donde predicó y murió mártir en el año 57 San Eufrasio, dejaría una profunda huella en la historia de la ciudad.   El hecho de relacionar a Andújar con el varón apostólico, discípulo del apóstol Santiago, en los años de la Contrarreforma era y fue un acontecimiento de gran transcendencia para el futuro de la ciudad. El cabildo tras recibir la noticia y comprobando la magnífica acogida que tuvo entre la población, va a decidir levantar un templo en su memoria.  Carlos de Torres Laguna nos relata esa circunstancia de la forma que sigue: “Viendo la ciudad que la fe al santo iba cada día en aumento, determinó edificarle templo particular donde pudiesen sus devotos cumplir las promesas[25] El lugar elegido para levantar el nuevo templo sería frente a la ermita de San Lázaro. La ubicación del templo como la de la casa conventual trinitaria bajo la advocación de san Eufrasio se hallaba “entre la calle Granados, corredera Capuchinos y calle Pablillos, y las huertas colindantes hasta la calle de los Hornos, ahora Bernardino Martínez”[26]

Precisamente es en este momento cuando la orden trinitaria decide abandonar su casa conventual de intramuros. Entre las razones que motivaron esta decisión se encontraban no sólo las condiciones de habitabilidad del viejo cenobio, sino también los beneficios y el prestigio que le podían proporcionar la tutela del templo que se estaba construyendo en honor a san Eufrasio. Torres Laguna nos dice al respecto: “los Religiosos del Convento de la Santísima Trinidad… trataron con el cabildo de la ciudad le ayudasen hacer la fábrica del Convento y casa, que ellos se encargarían de acabar el templo con la advocación y nombre de San Eufrasio

La propuesta sería bien recibida por el cabildo de la ciudad pues supondría toda una garantía de futuro para el mantenimiento del templo que se iniciaba por esos años. Sabemos que en un primer momento, tras abandonar el convento de la calle del Carmen, se ubicaron provisionalmente en una casa junto a la ermita de San Lázaro, donde habilitaron las dependencias propias e indispensables para la vida conventual, así como un coro reducido en la misma ermita. 

La lentitud de las obras del nuevo templo propicio que el obispado concediera el patronazgo de la capilla mayor del templo a don Alonso de Piédrola Serrano y a su esposa doña Leonor de Cárdenas, con la condición de que la construyera y corrieran con los gastos de su ornato. Decisión que agilizó la terminación de las obras así como la construcción del nuevo convento trinitario, cuya traza la proporcionó Bernabé de Lorca.  En octubre de 1576, día de San Lucas, se dijo la primera misa, en la que predicó el Doctor don Juan de Caño.

La iglesia era de una sola nave, articulada en cinco tramos mediante arcos fajones y cinco capillas laterales en su lado derecho y cuatro en el izquierdo.  Su capilla Mayor se cerraba mediante una reja de dos cuerpos realizada por el rejero local Miguel Fernández de Haro. Contaba la capilla con un postigo por donde podrían entrar sus patronos sin necesidad de atravesar el templo.

Su retablo mayor era “de seis cuerpo, tres por cada lado, divididos por columnas, nichos y tarjas”, dicho en terminología actual, el retablo constaba de tres cuerpos horizontales organizados en tres calles verticales mediante columnas y tarjas (escudos o placas). En la calle central del tercer cuerpo estaba representada la Santísima Trinidad flanqueada por los relieves de la Justicia y la Fe. En los nichos laterales, las esculturas de tamaño natural de San Pedro y San Pablo y las representaciones pictóricas de Cristo con la cruz a cuestas y el descendimiento, realizadas sobre las tarjas o placas. En el segundo cuerpo, en la calle central, la talla de la Asunción de María, flanqueada por las esculturas de San José con el Niño y San Juan Evangelista. En el primer cuerpo, el sagrario entre columnas salomónicas en cuya puerta en medio relieve se representaba la resurrección de Cristo y en los nichos de las calles laterales las figuras de San Eufrasio y San Ildefonso.

En el altar mayor estaba representados San Juan de Mata y San Félix de Valois, los santos fundadores de la orden, y al lado del mismo altar mayor existía un nicho lateral, ricamente labrado, donde se guardaban las reliquias de San Eufrasio y Santa Potenciana, protegido por una reja de la que se tenía cinco llaves, tres la ciudad y dos el convento. Las reliquias se exponían en un brazo de plata realizado por el orfebre cordobés Alonso de Bonilla en 1608.

Contaba el templo con nueve capillas, cinco a la derecha y cuatro a la izquierda por encontrarse en su quinto tramo la puerta del templo[27].

Las capillas de la nave de la epístola estaban dedicadas a Nuestra Señora de los Remedios, “donde en el año del Señor 1677, se fundó la Venerable y Real congregación del dulcísimo nombre de María Santísima[28]. La capilla de Santa Ana, cuyos patronos era la familia Criado; la capilla de San Blas, donde se encontraban varias reliquias entre las que destacaba la de su patrón. Pertenecía esta capilla a la familia de don Juan de Lara.  Venía a continuación la capilla de Cristo crucificado donde se hallaba las tallas de San Cosme y San Damián y pertenecía al regidor de la ciudad don Diego de Medina.

La advocación de las capillas de la nave del Evangelio eran: Los Reyes; del Rosario, que perteneció a don Francisco Terrones y Caño, obispo de Tuy, para pasar años después su propiedad a don Antonio de Albarracín, caballero del hábito de Santiago; capilla de Santa Catalina de Alejandría, que pertenecía a don Manuel Salcedo Olid, alguacil mayor del Santo Oficio de la Inquisición en Andújar[29] y a su esposa doña María de Castro, y la capilla de Jesús Nazareno, la mayor y mejor de la iglesia, estaba abovedada, contaba de dos arcos y toda ella pintada con motivos florales. La capilla se adornaba con un retablo de tres nichos, en el central se mostraba la imagen de Jesús Nazareno, muy venerada por la población de Andújar; en el nicho derecho la imagen de María Santísima de la Soledad y en el nicho izquierdo la imagen de San Juan de Evangelista.  

Contaba esta capilla con una talla de Cristo yacente, reguardado en una urna, y la imagen de la Verónica. En esta capilla se encontraba el sagrario que comunicaba con la sacristía y el campanario. La capilla estaba regentada por la cofradía de Jesús Nazareno y contaba con dos sepulcros de bóveda, uno para los oficiales y otro para los hermanos de la cofradía. Fue agrandada con tres varas de amplitud a costa de la corredera de an Lázaro en el año 1757. En el quinto tramo se encontraba la puerta de la iglesia conventual.

El claustro conventual fue realizado a partir de 1582, contaba con doble planta y dieciocho arcadas de medio punto y entorno a él se distribuían las dependencias propias de la casa conventual.

Posteriormente, el Dr.  Francisco Terrones  del Caño,  su   sobrino,  confesor  de Felipe II, obispo de Tuy y León, consiguió del rey el favor de trasladar una reliquia del santo a  la ciudad  de Andújar y otras  menores  al  monasterio  de  san Lorenzo de  El  Escorial[30]. La operación se coronó con éxito en 1597 constituyendo la llegada de la reliquia a la ciudad del alto Guadalquivir una gran fiesta, organizada por el cabildo civil a la que asistió el obispo de Jaén, cardenal Rojas y Sandoval, con la mayor parte de la clerecía de la diócesis y caballeros de las ciudades vecinas.

La casa conventual de Andújar no fue ajena a la relajación general que va a sufrir la orden con el paso del tiempo. Como consecuencia de ello Carlos III en 1768, en “uso de su protección y patronato de la Orden” va a conceder nuevos estatutos. Es a partir de este momento cuando se produce la reducción drástica del número de sus miembros, al prohibirse la admisión de nuevos novicios y la exclaustración de algunos conventos. El convento de San Eufrasio que llegó a tener más de cuarenta miembros, su número se redujo a doce, iniciándose a partir de este momento su declive.

El convento sufriría graves daños con la ocupación francesa, utilizándose su templo como almacén y empleándose el cenobio como cuartel. Reliquias e imaginería sufrirían daños irreparables así como las dependencias del convento.  Una vez liberada la ciudad de la presencia del francesa, los monjes trinitarios optaron por establecerse en unas casas que poseían en la corredera Capuchinos mientras decidían si eran capaces de afrontar económicamente la obras que necesitaban su cenobio.  A finales del reinado de Fernando VII, el número de monjes que profesaban en el convento era de tan solo de residían se había reducido a cinco. El Real decreto de 25 de julio 1835, por el cual se eliminaban todos los conventos y monasterios que no tuviesen más de doce profesos, pondría punto y final a la presencia de los trinitarios en Andújar. El decreto de 11 de octubre de 1835 ordenaba que todos sus bienes se convirtieran en bienes del Estado. En el momento de la desamortización el patrimonio del convento de san Eufrasio era: 11 fanegas y 3 celemines dedicadas al cereal; 11 fanegas y 7 celemines de olivar; 4 fanegas de viñas y 156 fanegas de monte bajo en la Aragonesa, siendo dos de ellas de encinas. Estas propiedades reportaban a la orden 4.272 reales, que junto a los 3.735 reales que obtenían de sus trece fincas urbanas hacían un total de 8.007 reales.

Con la desamortización se escribía el último capítulo del convento de san Eufrasio de Andújar, sus bienes vendidos en pública subasta van a terminar en manos de Juan Romeu y Segura. El paso del tiempo eliminará todo vestigio sobre su existencia. Tierra de labor que pasaría a ser en la década de los sesenta del siglo pasado en el complejo del Camping. Lugar de recreo, dotado de unas magníficas instalaciones, utilizadas no solo por los visitantes sino por toda la población de Andújar. Actualmente este espacio se ha transformado en una amplia plaza en donde se encuentra el Teatro Principal, inaugurado en el año 2006. De los veintitrés mil setecientos veinte metros cuadrados que contaba el camping, tan sólo el 42 por ciento ha pasado al dominio público, perdiéndose para siempre su magnífica arboleda.

La parte izquierda de la actual calle Pintor Luis Aldehuela fue el espacio que ocupaba el convento de san Eufrasio de la orden trinitaria.

2. Convento de Trinitarias de la Limpia Concepción de la MM Trinitarias Descalzas

La fundación del convento de las MM. Trinitarias de la Limpia Concepción se remonta al 8 de diciembre de 1587. Fueron las fundadoras Tomasa Lorenzo y Luisa Andrea de Vargas, monjas que procedían del monasterio de la Santísima Trinidad de Villena (Alicante),acompañadas desde el primer momento por las andujareñas  Luisa Muñoz Jimena, viuda de don Fernando Díaz de Cazalilla, quién aportaría parte de su patrimonio para  la construcción del convento, e Isabel Ramírez Jimena.  Fundadoras que en un principio convivieron en una casa adaptada a la vida cenobítica, pues hasta comienzos del siglo XVII no se iniciaron las obras de su actual casa conventual.

El convento de las Trinitarias de la Limpia Concepción es el primero que se funda en la diócesis de Jaén y el segundo de Andalucía tras el de Alcalá la Real (1560). De él proceden las primeras hermanas del convento de monjas trinitarias de Martos, fundado el 6 de marzo de 1595 por doña Aldonza de Rivas y Ortega

Construido en unos terrenos cedidos por el caballero veinticuatro y Capitán de la milicia local Martín de Valenzuela, quien también sufragó las obras de la capilla mayor de su iglesia conventual, de la que será su patrono.  Terreno que se encontraba a extramuros, en las proximidades del convento de San Eufrasio de la rama masculina de los Trinitarios y próximos a la Puerta del Sol.

 La finalización de las obras del cenobio como la de su iglesia conventual se va a concluir en 1625. Su capilla mayor sería costeada por el capitán de la milicia local y caballero veinticuatro don Martín de Valenzuela, su primer patrono, y don Luís de Valenzuela y Benavides, su sobrino y sucesor en su mayorazgo (1625).

La casa conventual consta, en el momento actual, de dos partes bien diferenciadas: el claustro y el pabellón concebido como jardín-huerto. El claustro es el núcleo vertebrador de las dependencias de las profesas. Tiene sección rectangular y sus dos plantas están conformadas por arcos de medio punto de ladrillo enfoscado y encalado sobre pilastras toscanas embutidas en pilares. El pabellón también tiene dos plantas y es consecuencia de las obras realizadas en él entre 1969 y 1984. En este espacio encontramos arcos escarzanos que descansan sobre columnas de orden toscano, salvo dos soportes que poseen fuste cuatrilobulado con capitel corintio compuesto – volutas con grandes pencas de acanto- poco entallado.

El templo conventual, situado en el flanco sudoeste del convento, es de planta de cajón, cubierto con bóveda de cañón con lunetos, decorados con molduras paralelas a la arista, y articulada en cinco tramos mediante arcos fajones. Una sencilla moldura marca la línea de imposta que recorre todo su interior.  En el tramo de los pies se sitúa el coro en alto. Como consecuencia del terremoto de Lisboa (1755) la puerta del templo fue macizada para asegurar la estabilidad de su fachada, creándose en la parte inferior del quinto tramo un oratorio, individualizado del resto del templo mediante una celosía.

La capilla mayor, a diferencia del resto del templo, es de sillería y se cubre con una media naranja sobre pechinas, decoradas con los escudos de armas de los Valenzuela. Cuenta la capilla mayor con un portillo que da a la calle Las Monjas y que era de uso exclusivo de sus patronos. Su retablo es de estilo barroco y fue costeado en 1704 por doña Melchora. En la actualidad sólo persiste parte de él a quedar muy dañado en la guerra civil. Su elemento más significativo es el lienzo de la Santísima Trinidad, ubicado en el ático del retablo y la talla policromada de la Inmaculada que se sitúa donde en su origen existió la calle central del mismo. 

El aspecto austero y sencillo que transmite el exterior de la capilla mayor, de traza cuasi castrense, queda alterado mediante el bello diseño de la ventana de su segundo cuerpo.  El vano tiene las jambas y el dintel almohadillados y se remata con un frontón partido, en cuyo tímpano se representa en alto relieve a San Martin de Tours, y los escudos de armas de los Valenzuela en los ángulos laterales del frontón. La iconografía del santo, patrón de los soldados, se concibe con la imagen tradicional en este caso: el santo a caballo comparte su capa con un mendigo. Tema que responde a la devoción propia a la actividad castrense de don Martin de Valenzuela. Una cornisa de cincha sirve de visera protectora a estos motivos ornamentales del frontón. Otro escudo de los Valenzuela se ubica en ángulo norte de la capilla para remarcar la dignidad social de sus patronos, patrocinadores de este espacio religioso.

La puerta primitiva de la iglesia conventual, a la que hemos aludido anteriormente, situado a los pies del templo se abría a la antigua calle Audiencias Viejas, hoy 22 de julio. Su vano es un arco de medio punto con sus dovelas almohadilladas, recurso decorativo que se emplea también en las jambas.   Se encuentra enmarcado por pilastras toscanas de fuste almohadillado y un frontón triangular, que se decora con un pinaculillo en el ápice y el escudo trinitario en tímpano y sobre sus ángulos exteriores.  Sobre la puerta y en su mismo eje una ventana en la que se repite el mismo esquema, aunque sin decoración heráldica.  Una cornisa de cincha separa el segundo cuerpo del tercero y en él se dispone tres ventanas rectangulares entre pilarillos.  En su lado norte, la espadaña de doble piso construida en ladrillo, conformada por dos vanos de medio punto en su primer cuerpo y uno en el segundo. 

Al quedar inutilizada la primitiva puerta del templo conventual se tuvo que habilitar una nueva entrada, la actual puerta que da a la calle las Mojas. Para no debilitar el muro con la nueva puerta, se optó reforzarlo con contrafuertes de ladrillo en línea con los fajones del segundo y cuarto tramo del templo. La nueva puerta se abre en el segundo tramo, su vano es adintelado y está decorado con un frontón partido que contiene una hornacina con la imagen de la Inmaculada Concepción, la bienaventurada Virgen María titular de esta casa conventual.  En la sesión municipal de 20 de noviembre de 1769, se leía la solicitud realizada por la orden de lar trinitaria para obtener licencia para construir una lonja de 15 varas y media de larga por dos y media de ancha para facilitar el paso y la entrada a la nueva puerta de su iglesia. Solicitud a la que accede el cabildo con la única condición de que no afectara al empedrado de la calle y que la comunidad religiosa corriera con los gastos de su realización. Solicitud que nos permite situar en el tiempo la construcción de la referida puerta.

El convento de las MM Trinitarias ha permanecido abierto desde su fundación hasta el momento actual, con la única excepción de los años de la guerra civil, en los que sus profesas fueron exclaustradas. En los años de la Regencia de María Cristina, tras los decretos desamortizadores, su patrimonio rústico y urbano sería confiscado, pero sus religiosas profesas al acogerse a la ley de 29 de julio de 1838 pudieron seguir viviendo en comunidad, dotándoles el Estado de una pensión diaria de cuatro reales y una subvención anual para la asistencia médica.

Entre su arte mueble que posee el convento hay que destacar varios lienzos al óleo y algunas tallas policromadas. Entre ellos son dignos de mención el lienzo   que representa a la Trinidad y a la Sagrada Familia, de estilo barroco de finales del siglo XVII o comienzos del XVIII. Obra anónima que pertenece a la escuela sevillana.  Un Cristo portando la cruz camino del calvario, de la segunda mitad del siglo XVII, de factura muy correcta y contenido movimiento. De gran interés por la perfección de su talla policromada es la imagen del Beato Simón de Rojas, el apóstol del Ave María, de contenida emoción y sincero misticismo, se encuadra en el barroco y en la escuela granadina (siglo XVIII). Este ilustre trinitario, natura de Valladolid, (28 de octubre de 1525- Madrid, 29 de septiembre de 1629) fue conocido popularmente como el Padre Ave María por su fervor hacia la Virgen. Fue profesor de filosofía y teología en Toledo, Visitador Apostólico de la Provincia de Castilla y una de la de Andalucía. En 1619 fue nombrado preceptor de los Infantes de España y desde 1621 confesor de la reina Isabel de Borbón. Fue beatificado por Clemente XIII el 19 de marzo de 1766, y el 3 de julio de 1988, antes de la clausura del Año Mariano, fue finalmente canonizado por el papa Juan Pablo II.

Otros elementos que conforman su patrimonio mueble son la talla de la Virgen Prelada (siglo XVIII) de la escuela granadina. La Priora, escultura de candelero, del siglo XVIII y una colección de figuras del Niño Jesús.

Profesó en este convento Sor Luisa Diáñez (o Yáñez) quien vaticinó el brote de peste que sufriera la ciudad en el año 1680. La tradición cuenta que en el día de Nuestra Señora Pura y Limpia Concepción de 1679, cuando una solemne procesión terciaba la Puerta del Sol, para iniciar su andadura por la calle Audiencias, las madres trinitarias, que avistaban la comitiva desde el mirador de su convento, observaron con gran estupor cómo sor Luisa Diáñez empezó a palidecer mientras que la angustia y la zozobra se iban apoderando de ella. Retomado el aliento, comentaría la monja que el cortejo que acompañaba a la Madre de Dios, lo había contemplado acompañado con auténticos cadáveres andantes. De esta forma estaba augurando el futuro brote de peste que iba a asolar a la ciudad de Andújar.

El Cabildo de la ciudad una vez que es conocedor de lo ocurrido en el mirador trinitario y a propuesta de sor Luisa de Diañez, va a suspender las representaciones teatrales en corral de comedias y va a encomendar la ciudad a la Inmaculada Concepción, en busca de su gracia y protección ante tan terrible vaticinio. Esta iniciativa daría origen a una de las tradiciones más esperada del calendario religioso de la ciudad: la procesión de la Inmaculada, a la que el pueblo de Andújar, cofradías y corporación bajo mazas acuden todos los años para dar cumplimiento al voto realizado por el cabildo en 1680.

La realidad de los hechos muestra una historia algo diferente. A partir de 1676 la peste se extendía por toda Andalucía, afectando en esta tercera oleada de la centuria muy intensamente a los reinos de Granada y de Jaén. Ante el temor de un posible contagio, en mayo de 1679 los caballeros capitulares van a solicitar al corregidor de la ciudad “se sirva a mandar pregonar en las plazas y parte publicas que ninguna persona entre en esta ciudad ni saque ningun genero de ropa imponiendo a los transgresores mui graves penas en ellos y en sus bienes con todo rigor por lo mucho que importa a la salud publica de la ciudad”[31]

En el cabildo celebrado el 23 de mayo de 1679, a propuesta del corregidor, se decidió solicitar   autorización al obispo de Jaén, don Antonio Fernández de Campo, para traer a la ciudad la imagen de la Virgen de la Cabeza del cerro. Como en otras ocasiones era el deseo de la ciudad hacerle novenario  y rogativas en la iglesia parroquial de Santa María la Mayor “para que se sirva de dar  salud a los lugares que padecen este achaque y librar a esta ciudad  y a sus vecinos y  a los de su jurisdicion y comarca por tanta experiencia tiene esta ciudad de los milagros tan continuos que asi cada dia esta santa imagen”[32]. Todo sería en vano pues en la primavera de 1680 la ciudad se vería infectada de la peste, causando la epidemia más de seis mil víctimas según nos relatan las actas municipales de 1681[33]

3. Convento de los PP Capuchinos

En 1621, el provincial de la Orden de los Capuchinos, el padre Félix de Granada, natural de Andújar, solicitó al Cabildo de la ciudad el abrir una casa conventual en ella. Admitida su solicitud, se valoró como el lugar más conveniente donde ubicar el nuevo cenobio, en el lugar en el cual se hallaba la ermita de San Sebastián, “por ser de gran provecho para las ánimas de los vecinos”.  No sería este el lugar elegido, pues el futuro convento se establecería en donde se encontraba la ermita de San Roque, de la que tomarían posesión un año después. 1622 es, por tanto, el año de la llegada de los padres capuchinos a la ciudad. Su casa conventual sería la quinta que se fundara en tierras andaluzas, y el segundo del reino de Jaén, tras el de la ciudad capitalina (1613). Había transcurrido cuarenta y cuatros años de la llegada de los capuchinos a España, siendo su primera fundación en 1578 en la ciudad de Toledo. La extensión de la orden por tierras andaluzas fue vertiginosa, razón por la cual a partir de 1637 dejaran de depender de Castilla para convertirse en provincia autónoma. 

En 1624 el cenobio se encontraba en funcionamiento, aunque las obras del convento y de la iglesia no estaban concluidas. D. Toribio de Baltodano sería su primer patrono[34]. Pasaría luego el patronato del convento a D. Alonso Pérez Serrano y Baltodano, Caballero de la Orden de Alcántara, Alférez Mayor y regidor de la ciudad, cuyo blasón decora la fachada de la iglesia conventual. Ilustre apellido en el que se encuentra la cuna de los futuros marqueses del Puente de la Virgen.

La casa conventual de los Padres Capuchinos va a señalar el límite oriental de la ciudad y, con el tiempo, su nombre terminará por imponerse al de san Lázaro para denominar a la corredera. A los padres Capuchinos se debe la devoción a la Divina Pastora, pues si bien la iconografía de la Virgen como pastora ya existía en el siglo XVI, serán ellos los difusores de su devoción. Devoción que se inicia en la ciudad de Sevilla por fray Isidoro (Sevilla 9/5/1662 – 7/11/1750), profeso del convento de Santa Rufina y Santa Justa. Desde la ciudad hispalense se propagará su devoción por los capuchinos a través de todas sus fundaciones. Su fiesta (segundo domingo después de Pascua) y su rezo será fijado por el Papa Pío VI el 1 de Agosto de 1795.

La devoción a la Divina Pastora en nuestra ciudad se remonta al siglo XVII, fruto de la imagen obsequiada por el embajador de España ante la Santa Sede a la Orden Capuchina de Andújar. Aquella imagen sería destruida en la Guerra Civil, siendo sustituida en los años cuarenta del siglo pasado por una imagen del siglo XVIII, de autor desconocido.

Tras la exclaustración de sus monjes como consecuencia de la desamortización de Álvarez de Mendizábal, el convento sería cedido por el Estado al ayuntamiento en 1842, pues era deseo de la corporación adaptarlo como residencia de Ancianos Pobres y Casa Cuna.  [35]Las obras de rehabilitación del edificio se calcularon en 4.562 reales. En ese mismo año la torre de la iglesia es tirada como consecuencia de su mal estado. La espadaña que aparece en las fotografías de mediados del siglo pasado, debió construirse en la década de los ochenta del siglo XIX, cuando el marqués del Puente ceda el cuidado del templo a los padres Paules.   

El 1845, el convento se entrega al marques del Puente, don José María de Valenzuela y Lassús, tras justificar documentalmente sus derechos sobre el convento como heredero de Alonso Pérez Serrano. En 1879 el edificio fue cedido a los Padres Paules, que mantuvieron viva la devoción y culto a la Divina Pastora en nuestra ciudad.

En 1967 su templo se convierte en parroquia bajo la advocación de la Divina Pastora para atender las necesidades espirituales de la popular barriada de la Plaza de Toros.  Es por esos años cuando el templo sufre una profunda reforma, poco afortunada a despersonalizar tanto su interior como el exterior. Su retablo fue sustituido por un camarín con frontal de piedra de granito para albergar una imagen de la Divina Pastora de Antonio Orea. La falsa cúpula del crucero fue blanqueada, ocultándose al apostolado representado en ella así como las figuras de las pechinas.

El antiguo retablo tenía tres cuerpos, organizados en tres calles separadas por columnas.  En el camarín de la calle central del segundo cuerpo se reguardaba la imagen de la Divina Pastora. Pinturas con escenas de la Virgen formaba parte del programa catequético del retablo, con la excepción de la representación de la Santísima Trinidad situada en la parte superior del camarín. En el luneto del presbiterio los escudos de los patronos, Pérez Serrano, flanqueaban un lienzo de Cristo crucificado.  El tratadista Antonio Palomino (1655 – 1726) en su tratado “Museo pictórico y escala óptica” nos informa de la existencia de un gran cuadro de García Reinoso en el testero del presbiterio, su cita dice; “Hizo un gran cuadro para la iglesia de los padres capuchinos de la ciudad de Andújar, que ocupa todo el testero de la capilla mayor, con un gran pedazo de gloria, donde está la Santísima Trinidad, Santa María, nuestro padre San Francisco, San Ildefonso, y el glorioso patriarca San José, todo acompañado de ángeles y serafines. Y en la parte inferior San Miguel, San Jorge armados, y en medio un gallardo tarjetón, donde están las armas de los patronos, que cierto es un bellísimo cuadro, y que habiéndolo visto Sebastián Martínez y fray Manuel de Molina (ambos grandes pintores) lo celebraron mucho”[36] Lienzo que sería sustituido en el retablo o por camarín que se construyó para albergar la imagen de la Divina Pastora.

Retablo suprimido en la reforma de los años setenta
Vista lateral del convento en la década de los cincuenta del siglo XX

En el año 2008-09 el templo ha sufrido una profunda remodelación, eliminando en su fachada la intervención realizada en él en la década de los setenta.

Su interior, también algo alterado, es de planta rectangular.  Cuenta con una sola nave cubierta con bóveda de cañón con lunetos, articulada en tres tamos con arcos fajones.  Descansa la bóveda en un entablamento dórico sostenido por pilastras, decoradas con molduras internas ondulantes.  En el tramo de los pies, el coro, en alto.  Capillas laterales dan al segundo y al tercer tramo.  El transepto se individualiza por su   mayor anchura y por contar con el espacio de las capillas.  El crucero cubierto con bóveda semiesférica decorada con el motivo de «creste e vele» y pintada al fresco, hasta que se encaló en los años setenta.  La capilla mayor, rectangular, tiene cubierta plana decorada con casetones, al igual que los brazos del transepto.  El camarín del siglo XVIII fue sustituido por una construcción moderna disonante.

Como se puede observar en las fotografías antiguas, la capilla mayor estaba dotada de un retablo de tres calles, conformado mayoritariamente por lienzos dedicados a la Santísima Virgen. En el cuerpo de la calle central se abría un camarín donde se mostraba la imagen de la Divina Pastora. Remataba el retablo los escudos de armas de los patronos que flanqueaban un lienzo de Cristo Crucificado. Este retablo se hizo poco después de mediado del siglo XVII[37].

El pintor Antonio Palomino dijo que su colega de gremio el pintor  Antonio García Reinoso: “Hizo un gran cuadro para la iglesia de los padres capuchinos de la ciudad de Andújar, que ocupa todo el testero de la capilla mayor, con un gran pedazo de gloria, donde está la Santísima Trinidad, Santa María, nuestro padre San Francisco, San Ildefonso, y el glorioso patriarca San José, todo acompañado de ángeles y serafines. Y en la parte inferior San Miguel, San Jorge armados, y en medio un gallardo tarjetón, donde están las armas de los patronos, que cierto es un bellísimo cuadro, y que habiéndolo visto Sebastián Martínez y fray Manuel de Molina (ambos grandes pintores) lo celebraron mucho[38]. Este cuadro debió ser eliminado del retablo cuando se trajo la antigua imagen de la Divina Pastora y se hizo su camarín, pasando posiblemente a otras dependencias de la iglesia. Ello nos invita a pensar que todo el conjunto pictórico lo hizo este afamado pintor cordobés. 

Finalizamos nuestro recorrido en el Arco de Carlos III, conocido popularmente como el Arco de Capuchinos. Se trata de una puerta monumental construida en ladrillo y realizada en 1786, reinado de Carlos III, por el arquitecto don Manuel Salgado. Puerta monumental de estilo neoclásico,   de tres vanos, el central de medio punto y los laterales adintelados. El escudo de Carlos III y el de la ciudad decoran los vanos laterales en su cara orientar y en la que mira a la corredera de Capuchinos, sendas cartelas en las que se dicen:

  D O M «Para Dios el Mejor y más Grande.» Reinando la majestuosidad del señor Rey Don Carlos III y siendo primer secretario de Estado Señor Conde de Floridablanca año  de 1786  Y corregidor de esta mi ciudad El señor don Pedro Pablo de Pereda. se hicieron estas obras a eXpensas del caudal de propios por el arquitecto Don Manuel Salgado  

Esta puerta monumental se encontraba en el Camino Real que enlazaba Madrid con Cádiz.  El tramo de Camino Real, que afectaba al término de Andújar, fue mejorado en 1786 por trabajadores de la ciudad, que fueron reclamados para la ejecución de las obras   por el Administrador de Correos y Caminos de España.

Concluimos nuestro recorrido visualizando el foso taurino de la ciudad, inaugurado en 1898. Con anterioridad a esa fecha los festejos taurinos se celebraron en diferentes puntos de la ciudad. Entre los siglos XV y XVIII, la plaza de Santa María y fundamentalmente en la plaza del Mercado era donde se solía lancear a los toros por la nobleza andujareña. Pretextos varios ocasionaban la celebración de estos festejos. En el mes de octubre de 1629, se lidiaron en la plaza del Mercado veinticuatro toros para celebrar el nacimiento de Baltasar Carlos de Austria, (17 de octubre de 1629) príncipe de Asturias y heredero al trono de España. En julio de 1720, la priora del convento de las MM Trinitarias, sor Melchora Salcedo, solicitaba al Concejo de la ciudad licencia para torear varios toros, que le habían regalado unos benefactores, para con el dinero que se pudiera obtener dorar el retablo del altar mayor de su iglesia conventual. Años más tarde, agosto de 1737, el prior del convento de los carmelitas, solicitaba permiso para celebrar un festejo de toros en la plaza del Mercado en beneficio de la capilla que se quería construir a Ntra. Sra. de los Dolores. El mismo cabildo de la ciudad va a recurrir al festejo taurino para sufragar parte de los gastos de la fuente barroca que estaba realizando para abastecer al vecindario de agua potable de calidad. Las actas capitulares hacen referencia sobre este particular en junio de 1730 y en julio de 1741, en este último año se aprobó “dos regocijos de toros de nueve cada uno para los días cuatro y cinco de septiembre en la plaza del Mercado”. Una visita real, la fiesta del Corpus o cualquier otro pretexto eran argumento más que suficiente para convocar a los vecinos a los toros o al teatro, los dos espectáculos por excelencia de la época.  

Los toros que se lanceaban en la plaza del Mercado entraban a la ciudad por la puerta del Peso la Harinas y a través del callejón del Toril se introducían en la plaza, preparada para tal evento. Los miembros del cabildo tenía plaza, por derecho propio, en las galerías del corral de Comedias, el resto se alquilaba a la nobleza y a las familias más pudientes del tercer estamento.  

La ubicación de la fuente barroca en la parte central de la plaza del Mercado y la pérdida de funcionalidad de las galerías del corral de comedias, a tenerse que macizarse tras el terremoto de Lisboa tendrá como consecuencia el tenerse que realizar los festejos taurinos a otros lugares de la ciudad.

El decreto de 1 de octubre de 1820, dado por las Cortes del Trienio Liberal, va suprimir los monasterios de las órdenes monacales, convirtiéndose en “bienes nacionales”, es en este momento cuando tenemos noticias de que el Secretario de Estado y Despacho de Hacienda va a autorizar construir una plaza desmontable en parte del huerto del convento trinitario de San Eufrasio. Gestionaba aquella plaza de toros una empresa taurina representada por el marqués de Velamazán. En 1833 fue vendido un corralón cercado de tapia de unos 8.800 m2que sirve para plaza de toros” al marqués de la Merced y que tendrá actividad taurina hasta 1872.

En 1864, doña Josefa Rodríguez Fernández vende el antiguo convento de san Francisco al empresario, banquero y político ubetense Ignacio Sabater Arauco, transformando aquel espacio en una Plaza de Abastos de forma circular, a la que se le dio también la función de plaza de toros, al dotarla de palcos, gradas, tendido, una cuadra, lavaderos, toriles y chiqueros anejos a la misma. En ella se va a realizar los festejos taurinos hasta los últimos años del siglo XIX.

El 25 de julio de 1898 se inauguraba la actual plaza de toros de Andújar. El cartel anunciaba cuatro hermosos toros de la ganadería de D. Jacinto Trespalacios, a los que se enfrentaría el espada Rafael Bejarano, el Torerito. El semanario Taurino ilustrado  SOL Y SOMBRA, dejaba este apunte de aquella corrida:» Torerito, muy bien matando y bregando mucho toda la tarde. El sólo toreó la corrida. La entrada, buena«. Un espectador de excepción presenció aquel festejo, El Lagartijo, que asesoró a la presidencia. Tres corridas más completaba aquel cartel inaugural.

La Plaza de Toros, con portada neoárabe, forma parte de una serie de construcciones historicista de sabor andalusí, que se realizaron en la ciudad a finales del siglo XIX y comienzos del XX, como la ya desaparecida casa Figueras (1897 calle Caldereros) y la casa Suárez, esquina calle Ollerías.

Si bien el foso taurino surge fruto del empeño de un puñado de aficionados andujareños, que se constituyeron en Sociedad para sufragar por medio de acciones los gastos de construcción, hoy es de titularidad privada.

ARRABAL DE S. MIGUEL

EDIFICIOS CON ACTIVIDAD ECONÓMICA-SOCIAL Y CALLEJERO DESAPARECIDO O MODIFICADO (Siglo XVIII-XIX)

1. Escuela del Sto. Cristo (sita en el convento de S. Francisco de Asís).

2. Bienes Nacionales en 1843 vende el Convento de S. Francisco de Asís a Antonio Fernández (Jaén) y en 1864 su viuda Josefa Rodríguez Fernández vende a Ignacio Sabater Arauco. Quien posteriormente adquiere parte o la totalidad de 13 casas en calles Larga, Corta, Ollerías, Comedias Viejas y altozano S. Francisco y sobre dichos solares construye el edificio (8.631 m2) terminado en 1872. En cuyo perímetro se ha construido una Plaza de Abastos (con 44 portales para los vendedores) que se utiliza también para corridas de toros (palcos, gradas, tendidos, una cuadra, lavaderos, toriles y chiqueros anejos a la misma). Consta de:

Entrada a la plaza, por la calle conocida por Jimena (que desde la plaza de Abastos desemboca en la calle Larga) en cuya extensión hay 12 portales para vendedores.

• Entrada a la plaza por la calle Quintería (que desde la Plaza va a la calle Tintoreros), en esta calle existe una caseta en el lado derecho s/n.

• Iglesia de S. Francisco, compuesta de una nave, capilla, sacristía y solar contiguo a la misma.

• Calle de servicio interior de la Plaza, conocida por calle de circunvalación (que sirve de arrastradero en las corridas de toros).

• Calle conocida con el nombre de Plaza Sabater, con 4 claustros, una fuente en el centro y construidas viviendas en todo su alrededor.

• Entrada a la Plaza, conocida por pasaje Sabater y que desemboca en la calle S. Francisco, dividiendo la fachada principal del edificio, que también se compone de viviendas en toda su línea, que comprende la calle S. Francisco y S. Antonio.

3. Mesón o casa de la Cofradía de los Caballeros, que fue una de las fincas que Enrique IV en 1443 donó a la villa de Andújar en pago a los numerosos servicios prestados. Enrique Toral Peñaranda, Andújar en el siglo XV

4. Imprenta y librería que Antonio Martínez Bermejo traspasa a José Merinas Aguilar en pago de préstamo de 6.000 reales (1863).

5. Casa arrendada al Casino Primitivo (1854-1857).

6. Fábrica de chocolate y droguería propia de Pablo Prim Llaona (1852-1900).

7. Casa alquilada a la Estafeta de Correos (1844-1847).

8. Fábrica de harina (casa de la máquina farina). Siglo XVII-XVIII.

9. Fábrica de ollería.

10. Fue establecimiento de billares durante 1840-1846. Manuel Flores Moncada (sombrerero) obtuvo de Tomás Valls y Comas (vecino de Barcelona) la exclusiva de la venta en Andújar y provincia de Jaén, del mechero para lámpara que convierte en gas las esencias del petróleo, gasolina e hidrocarburos líquidos que el recipiente o depósito contengan y permite que ardan sin mecha aparente, tubo ni globo de ningún género y sin producir mal olor ni humo, durante 4 años (1878-1882).

11. Casa arrendada a la Estafeta de Correos (1848-1851).

12. Fábrica de aguardiente.

13. Almacenes del grano de la Real Hacienda, ropas y camas para tropa estante y transeúnte de la ciudad (siglo XVIII).

14. Cuartel de la Guardia Civil (1868).

15. Fábrica de cera de José Ols Segrelles (1889).

16. Establecimiento pupilar para niñas, regentado por las hermanas Eufrasia, Ana y Concepción Fernández Cruz, educadoras de Francisca Paula Sotero y Cayo, hija natural de Juan Bautista Pérez de Vargas y Pérez de Vargas (marqués viudo de la Merced, 1821) y de las menores Mª. Antonia y Jerónima Pérez de Vargas y Pérez de Vargas, tuteladas por su tío el marqués del Contadero, 1831).

17. Casa de la Cruz Dorada.

18. Fábrica de cera de José Ols Segrelles desde 1859, que vendió a Manuel Bellido Sánchez en 1889.

19. Arca del Agua, regulaba la canalización del agua potable procedente de las Minillas y Cerro S. Cristóbal.

20. Ermita Dulce Jesús. Durante la Guerra de la Independencia fue utilizada como polvorín y resultó destruida por una explosión ocasionada por los partisanos.  

21. Huerta del conde de la Lisea.

22. Huerta de la familia Mesía. Testamento otorgado por María Serrano Aguilar (viuda de Martín Salcedo Serrano).

Declaro, tengo en mi casa y servicio nueve esclavos y esclavas y una esclava en la villa de Madrid, al servicio de Dª. María Serrano, mi hija y del D. Pedro Velasco Medinilla, del Consejo de SM. Todos sujetos a servidumbre y ahora porque me han servido y por el amor de Dios, les dejo libres de dicha esclavitud y servidumbre, para que después de mi vida lo sean. Y como tales puedan tratar y contratar, hacer sus testamentos y todo lo que pueden los que por naturaleza son libres. Mando, a dichos esclavos y esclavas una casa pequeña que tengo junto a la huerta que poseo en la calle del Arroyo, lindante con la huerta, para que tengan habitación durante los días de sus vidas. En tal forma que por muerte de unos sucedan los que quedaren la habitación y después de la vida de todos, sucedan en dicha casa mis acreedores para siempre jamás. Mando, se le entregue a todos los susodichos, su ropa de vestir, camas y arquillas. Y a Inés, mi esclava, que nació en mi casa y he criado, le mando la cama en que yo muera con la ropa.

23. Huerta del marqués de Grañina.

24. Carpintería de Bartolomé Peral de la Torre (maestro carpintero del conde de Gracia Real) desde 1859, siguieron el oficio José Peral Muñoz (hijo), Juan Peral Padilla (nieto) y Manuel Peral Gutiérrez (biznieto), hasta la década de los 70 del pasado siglo.

25. Oficinas de la Administración de Tabacos (1752).

26. Convento de la Concepción.

27. Callejón de las Monjas.

28 y 29. Convento de la Trinidad.

30. Plaza de Toros en el huerto que fue del Convento de la Trinidad, en 1822 Bienes Nacionales, autoriza el arrendamiento de parte de la finca para la construcción de una plaza desmontable a la empresa de toros representada por el marqués de Velamazán. En 1833 fue vendido un corralón cercado de tapia (8.800 m2) que sirve para plaza de toros al marqués de la Merced. Según documentación tuvo actividad hasta 1870-72.

31. Huerta de la familia Pérez de Vargas y Ayala.

32. Molino de aceite de la familia Mesía Elola.

33. Proyecto para la conducción de aguas del arroyo Mestanza y elevación de las del rio Guadalquivir. Ingeniero de minas Luis de la Escosura y Morrogh, presupuestado en1.019.683 reales (1862-1864). Posteriormente se aprobó la conducción desde la Puerta Madrid a la plaza del Mercado por un presupuesto de 400.000 reales:

No existiendo plano alguno de la ciudad de Andújar, he formado el croquis acotado que se acompaña, suficiente para marcar las direcciones de las cañerías y sus longitudes. …En los meses lluviosos que el arroyo Mestanza lleva un caudal considerable y es reducido el consumo en la ciudad podrán llenarse todas las cañerías con solo abrir las válvulas A y B. En los meses de sequía se surtirán todas las cañerías con agua del rio, abriendo la válvula del depósito… Con este sistema remite durante muchos meses del año el gasto de la máquina que solo será preciso encender en verano. En invierno bastará el agua de Mestanza y en los meses de primavera tal vez será necesario utilizar las aguas del Mestanza y del rio a la vez. La cañería arrancan de la Puerta Madrid, siguen por la calle Pablillos, continúan por la Corredera, atraviesan la Plaza del Sol, pasan por al altozano de la Virgen a la calle Maestra, entran en la accesoria y vienen al centro de la Plaza del Mercado, donde hay establecido un surtidor.

34. Posada la Pastora o Capuchinos (1822), perteneciente a la familia Morales Coronado y Vago Piédrola.

35. Convento de Capuchinos.

36. Molino perteneciente a la familia Albarracín.

37. Molino aceitero de Pedro Cledera Barragán.

38. Molino de aceite de la familia Armijo y Pérez de Vargas.

39. Ermita de S. Lázaro, perteneciente a la familia Mesía Aranda (marqués de Bucianos), durante 1844 a 1861 es cedida a la Cofradía Ntra. Sra. del Socorro (parroquia S. Miguel) para la celebración de sus actos religiosos. A mediados del siglo XX es cedida al Obispado de Jaén para destinarla a escuela con el nombre de S. Lázaro.

40. Casa de Pedro Acuña y Cuadros, ministro de la Gobernación y presidente del Congreso (1837-1842).

41. Casa de Pedro José Cledera Barragán (Cirujano. En febrero de 1802, inoculó la vacuna de la varicela a más de 160 niños. En 1824, su viuda Mª. Rosario Madueño, vende a Fernando Cañavate Muñoz (esposo de Ana Piédrola Albarracín), padres de Mª. Justa Cañavate Piédrola, esposa de Jerónimo Pérez de Vargas y Zambrana (marqués del Contadero).   

42. Posada de la familia Albarracín.

43. Posada llamada Jesús Nazareno, propia del conde de Gracia Real.

44. Posada S. Juan de Dios.

45. Molino aceite de perteneciente al marqués de la Valenciana (siglo XVIII), durante el siglo XIX fue comprado por la familia Cañete Lemus.

46. Posada llamadaAlmona de Cándalo y parador S. Antonio. Entre 1780-85 fue destinado a cuartel de caballería.

47. Fábrica de aceite y harina de Isidoro Gil del Muro.

48. Posada de la Cruz o Portillo. 

49. Molino aceite de familia Mesía Aranda (marqués de Bucianos).

50. Tenería de Antonio Pérez de Vargas.

51. Molino aceitero de familia Criado Piédrola.

52. Casa la Tercia propia del Obispado de Jaén. En 1856 fue vendida a Antonio Ramírez Astillero.   

53. Huerta el Pilarillo (de Pilar Cañete Estremera) y 54.

54. Huerta las Puertas (del conde de Gracia Real), año 1885.

55. Zahúrda del conde Gracia Real y cochera de Francisco Morales Coronado (siglo XVIII-XIX), adosada a la muralla.

BIBLIOGRAFÍA

CORCHADO SORIANO, Manuel.  Pasos naturales y antiguos caminos entre Jaén y La Mancha. Boletín de Instituto de Estudios Giennenses, 1963.

DOMINGUEZ CUBERO, J., Monumentalidad religiosa de Andújar en los siglos de la modernidad. Andújar, 1985

PALOMINO LEÓN, J.A., Ermitas, capillas y oratorios de Andújar y su término. Instituto de Estudios Giennenses, Jaén, 2003.

PAREDES, J., “Panegírico historial de Nuestra Señora de la Cabeza de Sierra Morena, Madrid. 1677

PEREZ GARCÍA, L.P., Andújar monumental, Ed. Alcance, Andújar.1996.

TORAL Y FERNANDEZ DE PEÑARANDA, E, “Vivencias del Obispo Don Alonso Suarez”, Instituto de Estudios Giennenses, Jaén, 1982.

TERRONES ROBLES, A., Vida, Martyrio, Traslación y Milagros de San Eufrasio, Obispo y Patrón de Andújar, facsímil publicado por la Diputación Provincial de Jaén, 1996.

 TORRES LAGUNA, C. Andújar a través de sus actas capitulares (1600-1850) Instituto de Estudios Giennenses. Excma. Diputación Provincial. Jaén, 1981.

TORRES LAGUNA, C., La Andújar Cristiana, Andújar, 1956.

XIMÉNEZ Patón, B., Historia de la antigua y continuada nobleza de la ciudad de Jaén. Jaén. 1628.

FUENTES CONSULTADAS

A.H.A. Archivo Histórico de Andújar

A.R.P.A. Archivo del Registro de la Propiedad de Andújar


[1] Pensamos que la Puerta del Sol es la Puerta de San Roque, nombrada en las actas capitulares en la sesión municipal del 14 de noviembre de 1650, con motivo de las quejas que los labradores realizan por estar las puertas de la ciudad cerradas durante la madrugada, lo que no les permitían salir al campo para realizar sus labores. En consecuencia de ello el Cabildo decide abrir la puerta de San Roque para satisfacer su demanda. Consideramos que la puerta de San Roque es la que estaba orientada hacia la ermita de San Roque, es decir, aquella que estaba situada hacia el este y conocemos actualmente como Puerta del Sol.

Las puertas y portillos se cerraban a la caída del sol y se abrían cuando despertaba el día, pero en este año de 1650 como consecuencia de que la peste había afectado a Córdoba y sus poblaciones las medidas de precaución se extremaron, colocando guardias en el rio Yeguas, en el paraje de San Julián, en el puente de Andújar y en todas las puertas y portillos con el fin de controlar la entrada de viajeros y mercancías. Las dificultades de este año obligaron incluso la traída de la imagen de la Virgen de la cabeza en el mes de marzo, permaneciendo en el templo parroquial de Santa María la Mayor hasta el mes de octubre.

[2] Desde Bailén se podía seguir el camino de Espeluy hasta confluir, frente a su castillo, con la vía romana de la derecha del Guadalquivir, en el sitio de la Venta del Toledillo o del Duque.                                                  

CORCHADO SORIANO, Manuel.  Pasos naturales y antiguos caminos entre Jaén y La Mancha. Boletín de Instituto de Estudios Giennenses, 1963, págs. 9-40.

[3] Pertenecía en aquella época a Baños de la Encina. Fernando III entrego la defensa de Baños de la Encina a la Orden de Santiago y poco tiempo después integró su jurisdicción a la ciudad de Baeza, a la que perteneció hasta el año de 1626, año en el que obtuvo la condición de villa y paso a la jurisdicción real.

[4] Fundado el 29 de Junio de 1573 por el padre fray Gabriel de la Peñuela, anteriormente era una huerta con una fuente rodeada de espeso bosque propiedad de Alonso Sánchez Chacón, vecino de Baeza.

[5] Plano procedente de la Biblioteca Nacional de España y aparece en el artículo de Manuel Corchado Soriano: Pasos naturales y antiguos caminos entre Jaén y La Mancha. Boletín de Instituto de Estudios Giennenses, 1963.

[6] Proyectado por el arquitecto francés Carlos Lemaur por encargo del conde de Floridablanca, superintendente de Caminos, y aprobado por el Consejo de Castilla. Se abre en 1783, mejorándose al mismo tiempo todo el Camino de Andalucía.

[7] Gazeta de Madrid 23 de septiembre de 1783. En la segunda mitad del siglo XVIII se levantaron mil setecientos kilómetros de carreteras, sobre todo cuando el conde de Floridablanca fue nombrado Secretario de Estado en 1777. Prioritario fue la carretera Madrid-Cádizque hizo más ágil la comunicación entre la Corte y las Américas. También se pavimentaron otros trescientos kilómetros de carreteras transversales aparte de la construcción de posadas, casas de posta y de la nueva Casa del Correo en la madrileña Puerta del Sol, emblema de un servicio postal que en la segunda mitad del XVIII supera su naturaleza áulica anterior para convertirse progresivamente en un servicio público acorde a la movilidad creciente de la información de todo tipo.

[8] La legua equivalia a 7.600 varas castellanas. La vara estaba compuesta por tres pies juntos. Alfonso XI hizo guardar su marco o padrón en el Archivo de la ciudad de Burgos para que todo el reino se ajustase a esta medida.

[9] AHA, Sesión municipal celebrada el 18 de marzo de 1602, folio 207 vto.

[10] Esta referencia a la ermita de San Lázaro está motivada al relato que hace de don Luis González de Guzmán, Maestre de la Orden de Calatrava (1407-1443)   y señor de la villa de Andújar por voluntad de Juan II de Castilla.

 

 

[12] TORRES LAGUNA, C. Andújar a través de sus actas capitulares (1600-1850) Instituto de Estudios Giennenses. EXCMA. DIPUTACIÓN PROVINCIAL. Jaén, 1981, p. 24. Dato que obtiene en “La Historia de la ciudad de Jaén” de Ximénez Patón.

[13] El concepto “número de vecinos” equivale al de “hogares”. Por término medio se considera que el hogar se compone de 4,5 miembros, que al multiplicar por el número de hogares o vecinos da el de habitantes.  Se trata de un valor aproximado puramente indicativo, como indicativos son también los padrones y apreciaciones demográficas de la época, que debemos tomar siempre con gran cautela por ser pocos fiables.

[14] En enero de 1695 el corregidor comunica al Concejo que hay que entregar quince soldados de leva que le corresponde a la ciudad con arreglo al uno por ciento de su vecindario.

[15] A.H.M.A. acta capitular de 18.7.1699. Legajo    , folio

[16] Ximénez Patón en su Historia de la ciudad de Jaén (1628)

[17] AMA, Libro de actas de 1946, sesión municipal de 4 de octubre de 1946

[18] AMA. Libro de actas de 1957, sesión de 17 de julio de 1957.

[19] AMA, Libro de actas de 1961, sesión de 6 de marzo de 1961, f. 55 (12 de julio de 1961, f.70)

[20] AMA, Libro de actas de 1961, del libro de actas de 1961, Sesión de 6 de marzo, folios 58 y 59.

[21] A.M.A. Libro de sesiones de 1961, folio 91vto. El arquitecto municipal don Ramón Pajares Pardo da la certificación de la obra del edificio y su dotación de mobiliario de acuerdo al proyecto. Su valor se elevaba a 9.059.447,52 pesetas, de las cuales 7.789.277, 19 pesetas correspondían a la construcción del edificio, 298.748, 13 pesetas al mobiliario construido en Andújar y 878.025 pesetas al mobiliario construido en Madrid y 93.347 pesetas en la casa del guarda. 

[22] A.M.A. Libro de actas de 1961, F.92

[23] A.M.A. Sesión de 6 de marzo de 1961, f. 56.

[24] Hijo del malogrado Fernando de Castilla (1255-1275) apodado “el de la Cerda”

[25] De Torres Laguna, Carlos, La Andújar Cristiana, Andújar, 1956, págs. 69 y 70

[26] De Torres Laguna, o.c. pág. 119

[27] Los datos referentes a la descripción del templo como su devenir histórico los recoge el doctor Torres Laguna de la revista Mirando al Santuario, de unos artículo realizado por Ruiz Juncal y que éste a su vez tomo los datos del archivo del marqués de la Merced y del archivo municipal.

[28] Torres Laguna, C. de, o.c., pág,122

[29] Autor de la obra “Panegírico historial de Nuestra Señora de la Cabeza de Sierra Morena” publicada en Madrid por Julián de Paredes en 1677

[30] Carta del rey Felipe II solicitándole al Padre Abad de Samos, Fray Diego Ledesma, una reliquia de San Eufrasio para la ciudad de Andújar.

Venerable y devoto Padre Abad, la ciudad de Andújar con la devoción grande que tiene a San Eufrasio, que dice fue antiguamente su Obispo, le ha edificado Templo particular, y para que crezca más su devoción y los vecinos de su comarca, desean tener en él alguna reliquia del Santo, y se me ha suplicado por parte de ella, yo interceda en vos para que lo seáis con los religiosos de ese Monasterio, donde dicen está su Bienaventurado cuerpo, tengan por bien de que se dé alguna reliquia de él a aquella ciudad y se entregue a la persona que enviare para el efecto requerido; y así os ruego lo hagáis por la Orden y forma que entenderéis del General de Vuestra Orden, a quién me remito en esto, conque no se ofrecen que deciros más de que quedaré servido del beneficio que hicieres en ello.

Villa y Corte de Madrid, a 26 de enero de 1596.

Yo el Rey

[31] AHA, sesión municipal de  3 de mayo de 1679, folio 389r/v

[32] AHA, sesión municipal de 23 de mayo de 1679, folio 500r/v

[33] AHA, Libro de actas de 1681, folio 38v.

[34] Don Alonso Suárez de Fuente el Sauce, obispo de Jaén de los tres mayorazgo que fundo, uno de ellos, el tercero – lo creó el 14 de diciembre de 1517- , lo vinculó a Diego Hernández Baltodano, Alférez mayor de Andújar. Don Diego era hijo de doña María Sánchez Suárez y de don Diego Hernández Canales, vecinos de Andújar. Su abuelo fue don Toribio Sánchez Baltodano era hermano segundo del obispo don Alonso Suárez de Fuente.

 De Diego Hernández Baltodano proceden el linaje Baltodano de Andújar, y le sucede en el mayorazgo su hijo Toribio Baltodano, y a este, su hijo mayor, y todos ellos vecinos de Andújar. Tras la muerte de don Alonso Baltodano, 19 de noviembre de 1601, y al no tener sucesión tomó posesión del mayorazgo por sentencia del corregidor don Martín de España, dada el 6 de febrero de 1602, don Alonso Pérez Serrano Baltodano, alférez mayor de Andújar, y caballero de Calatrava. Ver TORAL Y FERNANDEZ DE PEÑARANDA, E, “VIVENCIAS DEL OBISPO DON ALONSO SUAREZ”, Instituto de Estudios Giennenses, Jaén, 1982.

[35] El exconvento de los Capuchinos fue solicitado por la Junta de Beneficencia de la ciudad, para instalar en él el Asilo de Ancianos y Ancianas Pobres y la Casa de los Niños Expósitos.  En marzo de 1842 el ministerio de Hacienda accedió a esta petición. El proyecto de remodelación de los Capuchinos se adjudicó a don Pedro Madueño por un importe de 4.562 reales. En noviembre de ese mismo año, el Ayuntamiento, presidido por el progresista don Juan Romeu, aprobó la demolición de la torre de la iglesia quedándose con la custodia de sus emblemas.[35]  En 1845 el marqués del Puente, con residencia en Madrid, reclamaba al Ayuntamiento la propiedad del edificio así como la iglesia y la huerta que lo conformaba. Este asunto se abordó de nuevo en la sesión municipal del 11 de agosto de 1845 y el Ayuntamiento tuvo que reconocer los derechos alegados por don José María de Valenzuela y Lassus y la Junta de Beneficencia tuvo que trasladar sus dependencias a otros edificios municipales de la ciudad.

[36] Domínguez Cubero, J. o.c. pág. 115

[37] PALOMINO LEÓN, J., o.c, pág. 258.

[38] DOMÍNGUEZ CUBERO, j., o.c. 1985, pág.11.5