EXPARROQUIA DE SANTIAGO

 ANTIGUA PARROQUIA DE SANTIAGO APÓSTOL

La exparroquia de Santiago fue una de las cinco parroquias entre las que se distribuyó la feligresía de Andújar en la Baja Edad Media. Por la orden del 30 de abril de 1842 (Regencia de Baldomero Espartero) la parroquia de Santiago y Santa Marina fueron suprimidas, pasando a depender desde ese momento a la parroquia de Santa María. En 1896, las Siervas de María se establecieron en la casa colindante a los pies del templo, donada por doña Francisca Sánchez Pleites y Beltrán de Gaicedo.  A partir de ese momento la referida orden se encargó del mantenimiento y cuidado del templo. Reparado tras la guerra civil española por Regiones Devastadas, el cuidado del templo paso a las monjas franciscanas hasta la década de los sesenta. En el momento actual carece de función religiosa y fue sometido a una profunda restauración en 1986 por la Junta de Andalucía. En 1999 el Ayuntamiento de Andújar interviene de nuevo en el templo como consecuencia del convenio firmado con el obispado de Jaén.

El primitivo templo parroquial de Santiago Apóstol debe iniciar su proceso de remodelación en el primer tercio del siglo XVI. Desconocemos quién suministró la traza del nuevo templo, pero todo indica que se concibe en estilo gótico a igual que ocurre en la remodelación de la parroquia de Santa María la Mayor. En Libro de Fábrica de la parroquia de Santiago, en la visita realizada en 1565, se hace referencia a los honorarios recibidos por Andrés de Vandelvira, 1496 maravedíes, “porque vino de Jaen a dar la traza que a de hazer el dicho maese Domingo, el cual vino por tres veces a ver la dicha obra” El equipo de canteros que se encarga de materializar el proyecto vandelviriano es el dirigido por maese Domingo de Azpeitia, quien en 1559 había sido cesado de sus responsabilidades al frente de las obras que se realizaban en el templo parroquial de Santa María la Mayor. 

Planta de la antigua parroquia de Santiago Apóstol

La nueva cabecera, proyectada en los dos primeros tramos del templo, tiene testero plano, naves de igual altura, cubiertas con bóvedas de ojiva de estrellas de seis puntas en las laterales y de terceletes con rombos inscritos en su centro en la nave central. Nervadura y arcos descansan en bellas zapatas labradas en los muros perimetrales de la cabecera y en dos pilares de sección cuadrada con medias columnas de orden toscano sobre plintos en cada uno de sus frentes. El muro de la cabecera se refuerza con contrafuertes exteriores, en línea con los arcos formeros, como consecuencia de los empujes que recibe de las  bóvedas. El patronato de la Capilla Mayor lo ejercía la todopoderosa familia Cárdenas cuya casa solar se encontraba próxima al templo parroquial.

En la década de los ochenta al frente de las obras de Santiago se encuentra Bernabé de Lorca. En la visita realizada a la parroquia en 1586 se dice “Mas se le descarga 36.664 maravedís que dio y pago a Bernabé de Lorca, cantero, de hazer dos posteles que se hicieron en la dicha iglesia”. Por estos años se está trabajando en el retablo que se está realizando por Miguel Ruiz y en el que trabaja el entallador Salvador Cuellar y el dorador Juan Antonio.

Del proyecto que suministró Andrés de Vandelvira tan sólo nos ha llegado los pilares que separan el primer del segundo tramos pues las bóvedas que cubren al templo, excepto las góticas del primer tramo, son consecuencia de la intervención realizada en el siglo XVIII tras el terremoto de Lisboa.

En la primera mitad del siglo XVIII, se construye la capilla del Cristo de la Columna, paralela a los tres primeros tramos de la nave del Evangelio.  Su camarín cubierto con bóveda de media naranja sobre pechinas, presenta exuberante decoración en yeso que le convierte en una de las obras más representativas del barroco local. 

Coincidiendo con el cuarto tramo se abren las dos puertas del templo, que están en un mismo eje.  La puerta sur, de estilo gótico tardío, presenta gran similitud con la puerta meridional de la iglesia parroquial de San Miguel Arcángel, lo que no hace pensar en una misma autoría. El arco conopial exterior está rematado con la concha, símbolo del patrón de España y que en el escudo que decora la fachada norte se expresa con rotundidad al decirse: “SANTIAGO ÚNICO PATRON DE ESPAÑA”. La puerta norte es de arco de medio punto sobre pilastras toscanas y está rematada por una espadaña de dos cuerpos con frontón triangular.