EL PARTIDO LIBERAL

  Muerto Sagasta (5 de enero de 1903) el partido liberal se enfrentó a la  difícil tarea de encontrar la persona idónea que sustituyera al histórico líder, capaz de adaptar al partido a los nuevos retos que la sociedad le reclamaba. Entre los posibles candidatos destacaban dos hombres: Segismundo Moret y José de Canalejas. Segismundo, que relevaría a Montero de los Ríos en la jefatura de gobierno en diciembre de 1905,  no estuvo a la altura de las expectativas, perpetuando la crisis de identidad del partido. El mismo explicaría las causas de su fracaso tras su experiencia en el gobierno: “ Yo debo confesar que hacia tiempo que veía que el partido Liberal no reunía, no sumaba, no atraía una porción  de fuerzas vivas del país, que en otros tiempos estuvieron con él. Había tenido muchas veces ocasión de ver que la línea que nos dividía del partido Conservador era una línea vaga, absolutamente esfumada. En la mayoría de los casos no sabíamos  dónde estábamos  ninguno de los dos, y, por consiguiente, podíamos hacer la misma labor; lo que no se veía  de qué manera podríamos buscar  por la izquierda soluciones que satisficieran las aspiraciones que el país demandaba”[7].

  Su fracaso relanzará la figura de José Canalejas, en el que se había depositado todo tipo de expectativas. Su  intento modernizador tendrá como referente el modelo radical francés sin despreciar el liberalismo ingles de Lloyd Georges. Su esfuerzo  regenerador supuso una bocanada de aire fresco, tanto  para su propio partido como para la vida política del país. Su programa de gobierno    (febrero de 1909)  se caracterizaba por una oferta novedosa en política social, así como la supresión de los consumos, la implantación del servicio militar obligatorio y el desarrollo de la ley de Asociaciones para las órdenes  religiosas no concordadas. Todo este esfuerzo se vería truncado con su asesinato, iniciando a partir de entonces el partido Liberal su descomposición definitiva  en fracciones, entre las que cabe destacar los romanistas, los albista, los prietistas y los partidarios de Moret.

 El partido Liberal tuvo en la provincia de Jaén una implantación más amplia que el partido Conservador, dejándose sentir su influencia fundamentalmente en distritos como Martos, Úbeda y en algunas poblaciones del distrito de Baeza como La Carolina y Linares. Esta mayor presencia del partido Liberal dentro del conjunto de la provincia se debe entre otras razones a su capacidad de comunicación a través de una prensa estable de gran difusión y por contar con una representación sociológica más próxima e identificada con el ciudadano, siendo  ejemplo de ello la figura de Juan Ramón Gallego Díaz en Úbeda.

Cinco hombres destacaban en el liberalismo provincial, Joaquín Ruiz Jiménez, Virgilio Anguita Sanchwz, Rafael del Nido Segalerva y los cordobeses: Julio Burrell y Cuellar y Niceto Alcalá Zamora.

Si bien la persona de Ruiz Jiménez suscitaba dentro del liberalismo provincial un cierto liderazgo,  nunca  fue equiparable al que ejerciera el Sr. del Prado en el conservadurismo. En su brillante carrera política  cabe destacar la alcaldía de Madrid, ministro de Instrucción Pública  en 1913, en el primer gobierno de Romanones, y de Gobernación en 1915, segundo gobierno de Romanones. Virgilio Anguita estuvo estrechamente vinculado a Ruiz Jiménez, relación de fidelidad que mantuvo hasta el final del reinado.

 

Joaquín Ruiz Jiménez

 

   La implantación del partido Liberal en la sociedad andujareña no fue superior a la que tuvo el partido conservador, existiendo entre ambas formaciones un gran equilibrio en cuanto al número de integrantes, influencia política y perfil sociológico de sus miembros. La gran figura del  partido Liberal en Andújar en el siglo XIX fue Juan de Acuña y Jiménez, prueba evidente de su liderazgo es sus dos mandatos al frente de la corporación en la década de los ochenta.[8] Su actividad política se cierra en 1895, cuando contaba 65 años de edad, cinco años antes de morir. En sus últimos años como concejal coincide en la corporación con los nuevos hombres del liberalismo, llamados a diputarse la jefatura del partido: Miguel Muñoz Jiménez, Eduardo Serrano Gómez y Joaquín María Serrano Martínez. Los dos primeros, con efímeras experiencias al frente de la alcaldía en los últimos años del siglo XIX[9], se alternarán  en el cargo en la primera década del nuevo siglo.

 Probablemente en estos primeros años del siglo XX, la jefatura del partido debió ostentarla Muñoz Jiménez,  seguidor de Segismundo Moret, a igual que su fiel colaborador Eduardo Serrano Gómez.. Elegido concejal en las elecciones  municipales del último domingo de abril de 1909, es nombrado alcalde por la R.O. de 7 de noviembre de ese año. En esta última etapa al frente de la alcaldía, breve, pues don Miguel muere en el  verano de 1910, el partido  Liberal evidencia ya su falta  de unidad, que se irá deteriorando progresivamente a medida que transcurra la nueva década. Es a partir de ahora, cuando el partido Liberal acelera su división en fracciones. Los romanistas, dirigidos  por Joaquín María  Serrano Martínez, ostentarán el control del partido hasta mediados  de la segunda década, pues a partir de este momento su jefatura será más protocolaria que efectiva.

Si bien es difícil precisar en Andújar la realidad numérica de las distintas tendencias de la familia liberal, todo parece indicar que la corriente del liberalismo que gozó con mayor relevancia fue la romanista. Así parece deducirse del papel que jugó en la política local don Joaquín María Serrano Martínez. Hombre de confianza de don Joaquín Ruiz Jiménez en Andújar,  ostentó la jefatura del partido hasta pocos años antes de su muerte. Los romanistas, por otra parte, fueron los liberales que ocuparon mayor número de veces la alcaldía durante la segunda década del siglo, ejemplo de ello son Alfonso Garrido López, José Ramírez Aragón y José Garzón y Garzón, lo que evidencia la fortaleza de esta corriente en nuestra ciudad y el respaldo que suscitaba.

 

Joaquín María Serrano Martínez (1847- 1921)

  Los demócratas, seguidores de Julio Burell y Cuellar, gozaron también de gran presencia pero tan sólo accederán a la alcaldía en los momentos previos al golpe de Primo de Rivera. Su jefe local fue José Sáenz de Tejada, hombre de gran fortuna y con obligaciones profesionales y económicas fuera de la ciudad, por lo que delegará gran parte de sus atribuciones en su amigo Juan Hernández Pérez. . El liberalismo democrático estaba conformado entre otros por Luís Briones Redondo, José Orti y Gómez,  Andrés de la Cal, Luís Cañete Mora, Isidoro Hernández, Juan R. Gallego, Juan Garrido, Francisco Hernández, Julián Cañete, etc.. El papel de los demócratas dentro de la política local se fue acrecentando en los últimos años de la década de los veinte, más por los desméritos de los romanistas y el descrédito de Virgilio Anguita por estas tierras que por méritos propios.

  Los demócratas mantuvieron una estrecha y fluida relación con don Francisco Javier Jiménez del Puente y Pérez de Vargas, conde de Santa Engracia. Don Francisco Javier a pesar de tener su residencia en Madrid siempre mantuvo una estrecha relación con la ciudad. Interesado por los asuntos de Andújar, donde permanecía buena parte de su familia, siempre tuvo a bien velar por sus intereses. Desvelos que le serían reconocidos con el nombramiento de "Hijo Predilecto de Andújar", precisamente a propuesta de los demócratas iliturgitanos, Relación de amistad y complicidad que el tiempo terminará por enfriar, siendo la causa de ello las razones políticas como más adelante  apreciaremos.

El transfugismo político, bastante usual en la época, se incrementó en los años previos al golpe de Primo de Rivera. Un ejemplo destacado de movilidad política será José María Lópiz Parras, de quién dirá Trigueros Engelmo: Procesado  o juzgado en Andújar desde el momento que cedió su casa para Centro Republicano, fue socialista, intimo de Pablo Iglesias, ha sido conservador  y ha ido a solicitar, según rumores de la calle, como liberal y quizá a estas horas sea regionalista.”  [11]No cabe duda que Engelmo no sentía ninguna simpatía por su oponente político y en un arrebato de subjetividad pretende descalificarlo ante la opinión pública con la exageración esperpéntica, pero la verdad es que don  José María, que había alcanzado la alcaldía con  el apoyo de los conservadores disidentes, mantenía una estrecha relación con la Agrupación Socialista local, mientras buscaba su espacio político, que terminaría en los “albistas”, cuyo comité creo en la ciudad.

 Los albistas, que se constituyeron en corriente política en torno a don José María Lópiz Parra en 1918, seguían las directrices marcadas por el  conde de Santa Engracia desde Madrid. A pesar de los esfuerzos de Lópiz  apenas lograron presencia más allá de los pueblos de la comarca, fracasando sus tentativas electorales en el ámbito provincial. Tras la muerte de Lópiz la jefatura recayó en don José Pérez de Vargas y Quero, iniciándose la regresión de dicha corriente.

Miembros del partido Albista. Isaac Villalba y Manuel Martínez Navarrete, sentados en el suelo.

 Juan Hernández Pérez, apoyando su brazo en una silla, José María Lópiz, el tercero por la derecha    

  Menos significación tendrán en Andújar la tendencia alcalaista que estará representa por Pablo Jiménez Rodríguez, alcalde de la ciudad en 1906. En el momento actual no podemos precisar su implantación en la sociedad andujareña pero todo parece indicar que se trata de una deserción poco significativa que actuó de simple comparsa dentro del partido Liberal en Andújar.

  Las relaciones entre estas corrientes del partido Liberal en Andújar se pueden considerar de aceptables, tolerándose perfectamente entre ellas, siendo la excepción la actitud que mantuvieron con respecto a los albistas. La organización de esta corriente política en Andújar y su acceso a la alcaldía con el apoyo de disidente conservadores provocará un revuelo político de grandes dimensiones. Es en ese momento cuando se aprecia una aproximación táctica, puramente coyuntural, entre demócratas y romanistas. Andújar vivirá años opacos en los que la conspiración, el descrédito del adversario, la vía judicial alcanzarán cotas desconocidas hasta ese momento. Con la defenestración de Lópiz al más puro estilo caciquil se volverá a la normalidad de antaño, es decir, a la anormalidad de siempre.  Produciéndose a partir de ese momento una cierta confusión por los apoyos que se prestan romanistas y demócratas para asegurar la alcaldía. De hecho cuando Suárez Cayuela toma posesión de la alcaldía llegará a decir: "Mi jefe es Sáenz de Tejada, Ruiz Jiménez y Virgilio Anguita". Afirmación que hubiera sido totalmente inapropiada e incomprensible pocos años antes, cuando demócratas y romanistas marchaban por senderos bien diferentes y la crítica y la suspicacia existía entre ellos.

   

RELACIÓN DE CONCEJALES LIBERALES EN

EL AYUNTAMIENTO DE ANDÚJAR

CONCEJALES QUE LO FUERON TAMBIÉN EN EL S. XIX

José Sáenz de Tejada

Miguel Alcalá Monzo

Joaquín M Serrano Martínez

Juan Arroyo Jiménez

Miguel Suárez Alés 12

Francisco Javier Expósito García

INCORPORADOS ENTRE 1911-1920

Juan Ramón Gallego Gómez

Luís Briones Redondo

José García Espantaleón

Francisco Cobos de las Casas

Ángel de la Haza Martínez

José Garzón y Garzón

Bernardino Martínez Gómez

Juan Hernández   Pérez

Florentino Martínez Septienz,

Juan Antonio Lara Ayuso

Rafael Muñoz Torralba

José María Lópiz Parra

José Pérez de Vargas  y Quero

José Orti y Gómez

Eduardo Serrano Gómez

José Ramírez Aragón

Miguel Suárez López

José Suárez  Cayuela

INCORPORADOS ENTRE 1901-1910

Pedro Vilches Cruzado  10

Francisco Barea Arcediano

INCORPORADOS EN 1922

Alfonso Cobos Muñoz

Pedro Calzado Crespo

Alfonso Garrido López

Carlos Cerrillo G del Prado

Pedro Gómez Sánchez

Andrés de la Cal Gómez

José González  Merino

José Expósito Herrero

José Miguel Guerra Racionero

Pablo García Martínez

Pablo Jiménez Rodríguez

Agustín Palomo García

Vicente Martínez González

Ángel Ruiz Priego  7

Miguel Muñoz Jiménez

TOTAL 41

[6] Nueva historia contemporánea de la provincia de Jaén. pág. 192.

[7] RUIZ MAJÓN-CABEZA, O. El reinado de Alfonso XIII.  Historia de España, Ed. Planeta, V.11 p. 42.

[8] Primer mandato comprende entre el 6 de enero de 1883 y el 3 de marzo de 1884 y el segundo entre el 12 de abril de 1886 y finales de diciembre de 1889. PÉREZ GARCÍA, L.P. ANDUJAR Y EL LARGO SIGLO XIX. Gráficas Francisco del Moral, Andújar, 2000, pág. 181 y ss. 

[9] Miguel Muñoz Jiménez  fue alcalde entre el 17 de agosto y el 17 de noviembre de 1898 y Eduardo Gómez Serrano entre el 17 de noviembre de 1898 y el 1 de julio de 1899.

[10] A.H.M.A. Correspondencia del conde de Santa Engracia, carta con fecha 8 de diciembre de 1918, Sig. 454.

[11] El Guadalquivir  de fecha 22 de diciembre de 1918.

 

 

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