Sucesión de  Ayuntamientos

 

 

   Entre 1900 y 1923 se suceden veinticuatro  Ayuntamientos constitucionales, trece   de los cuales estarán presididos por alcaldes conservadores y once por  liberales. Nueve serán el número de alcaldes conservadores, pues cuatro  ostenta la presidencia de la Corporación en dos ocasiones:  Miguel Serrano Molina,  Gabriel Ortiz Cosgaya,  Francisco Trigueros Palomino y  Juan Beltrán Moreno. Los alcaldes liberales suman nueve  y tan sólo Eduardo Serrano Gómez y  Miguel Muñoz Jiménez repetirán en el cargo en dos ocasiones.            

 

  El valor medio de permanencia al frente de la alcaldía durante el  periodo 1900-1923 se reduce a 344 días. El alcalde que está menos tiempo al frente de la corporación es don Juan Beltrán Moreno, que permanecerá en el cargo sesenta y cinco días, mientras que don Miguel Serrano Molina, conservador como él, es el de mayor permanencia con  1.030 días al frente de la misma, seguido del  liberal romanista Joaquín Mª Serrano Martínez  y el demócrata don José Garzón, que permanecerán en la alcaldía dos años, cuatro meses y siete días y dos años, respectivamente. Si descontáramos el mandato de estos tres alcaldes dentro del conjunto, el valor medio del mandato de los demás alcaldes se reduce a 270 días, exiguo tiempo para poder afrontar con garantías los problemas del municipio. Es, por tanto, esta movilidad en la alcaldía el factor  más decisivo de la inestabilidad política del periodo.  

 

  Entre 1901 y 1923 el número de regidores que intervienen en el Ayuntamiento se eleva a 94, de los cuales  76 pertenecen a los partidos dinásticos, 7 al partido Republicano,  3 a la Agrupación Socialistas, uno al partido Reformista y 7 de los que  se desconocen su afiliación política. De los 76 concejales que aportan los partidos dinásticos, 35 pertenecen al partido Conservador y 41 al Liberal. Los concejales de los partidos del turno, con participación política en los últimos años del siglo XIX, se elevan a 18, de los cuales 6 son conservadores y 12 son  liberales. La renovación de los partidos dinásticos en las dos primeras décadas de la centuria es escalonada y presenta cierta similitud, la diferencia estriba, en gran parte, en el número de incorporaciones que se da en los liberales en 1922, que responde a la necesidad de reponer  las disidencias que se han producido con la organización del comité  albista en el año 1919.

 

  De los treinta concejales que se incorporan en la primera década, catorce lo harán en los tres primeros años y los demás en los siete años restantes. En la segunda década las incorporaciones se producen fundamentalmente entre 1914 y  1918, pues de los veintisiete concejales veinte lo hacen en estos años.

 

 

  La alternancia de los partidos dinásticos en la corporación es un  reflejo del turno que estos mantienen a escala nacional. La nota política más destacada en los veinte y tres primeros años del siglo XX es la inestabilidad política que sufre la ciudad como consecuencia de la movilidad que padece la alcaldía, problema que se agudiza en los años previos al golpe de estado de Miguel Primo de Rivera.

 

RELACIÓN DE ALCALDES POR BIENIOS

BIENIO

Alcalde presidente

Nombramiento. R.O.

Toma de posesión

 

1899-1901

D. Eufrasio Jiménez de Cuadros

30.06.1899

01-07-1899

©

 

D. Miguel Serrano Molina

26.6.1900

17-08-1900

©

1901-1903

D. Eduardo Serrano Gómez

17.04.1901

06-04-1901

L

 

D. Miguel Muñoz Jiménez  

24.07.1901

26-07-1901

L

 

D. Eduardo Gómez Serrano

17.08. 1902

25-08-1902

L

1903-1905

D. Miguel Serrano Molina

31.12.1902

25.01.1904

04-01-1903

©

1905-1907

D. Pablo Jiménez Rodríguez

25.10.1905

26.12.1905

31-10-1905

 

L

1907-1909

D. Manuel Muñoz  Trigueros 

16.02.1907

16-2-1907

©

 

D. Gabriel Ortiz Cosgaya

             

30.3.1908

22.6.1909

01-04-1908

 

©

1909-1911

D. Miguel Muñoz Jiménez

07.11.1909

08-11-1909

L

 

D. Joaquín María Serrano Martínez

14.10.1910

16-10-1910

L

1911-1913

D. Alfonso Garrido López

13.02.1913

 17-02-1913

L

 

D. José Ramírez Aragón

20.10.1913

20-10-1913

L

1913-1915

D. Manuel  Montoro García

19.11.1913

26.12.1913

23-11-1913

 

©

 

D. Gabriel Ortiz Cosgaya   

01.09.1914

03-09-1914

©

 

D. Francisco Trigueros Palomino

25.03.1915

31-03-1915

©

1915-1917

D. José Orti  y Gómez

30.12.1915

01-01-1916

L

1917-1919

D. Juan Beltrán Moreno

18.07.1917

21-07- 1917

©

 

D. Francisco Trigueros Palomino

22.09.1917

24-09-1917

©

1919-1921

D. José María Lópiz Parra

 

07-07-1918

©

1919-1921

D. José Garzón y Garzón

 

01-04-1920

L

1921-1923

D. Manuel Pablo Blanco y Acuña

 

01-04-1922

©

 

D. Juan Beltrán Moreno

04.10.1922

06-10-1922

©

 

D. José Suárez Cayuela

 

03-02-1923

L

 

 

 

 

Si la inestabilidad política fue una constante en todo el periodo, esta tiende a agudizarse en el segundo decenio del siglo, como consecuencia de la ruptura de los partidos dinásticos en fracciones,   que se dejará sentir con menor intensidad en el partido Liberal que en el Conservador.

A partir de 1917 el partido Conservador se verá envuelto en una profunda crisis, pues hombres significativos como Juan Beltrán Moreno y Francisco Trigueros Palomino terminarán enfrentados a don  José del Prado y Palacios, razón por la cual optan por buscar acomodo fuera de la corriente datista, a la que habían estado vinculados hasta ese momento. Disidencia que arrastra a sus incondicionales, mermando, por tanto, el potencial del que había contado hasta ese momento en la ciudad dicha corriente o fracción conservadora.   

 

 

     Estas dificultades por las que pasa el partido conservador, se darán también, aunque con menor intensidad, en el partido Liberal, lo que provocará, en más de una ocasión, la paralización de la gestión de gobierno, al anteponerse  la dialéctica política vacía, las malas artes y el interés personal al general del municipio. En este sentido cabe destacar la gestión de José María Lópiz, torpedeada desde la Diputación por  don José del Prado y Palacios, por  no someterse a sus imposiciones políticas. Situación que alcanza su punto álgido en las elecciones municipales de febrero de 1920, que a pesar de ser ganadas con limpieza por  José María Lópiz y sus seguidores, no se le permitirá gobernar el Ayuntamiento a ser suspendidos los concejales electos de su grupo. Conservadores y  liberales unieron esfuerzos  para evitar que los advenedizos de los albistas se hicieran con las riendas del poder en la ciudad, algo intolerable cuando siempre había estado en manos de  seguidores de José del Prado y Palacios y de Joaquín Ruiz Jiménez. Este secuestro de la volunta popular, hecho habitual en aquellos años, se convertirá en una de las páginas más vergonzantes de la ingerencia caciquil en los asunto del municipio de Andujar y que la ciudadanía responderá con la huelga general del 30 de marzo. El descrédito de la clase política a partir de este momento será total, iniciándose un distanciamiento cada vez mayor entre ellos y la población. 

 

  Otros momentos de gran inestabilidad en el periodo 1900-1923 corresponde a los años 1913-1915, 1917-1918 y 1921-1923. Cinco alcaldes se suceden  entre los años 1913-1915,  dos liberales y tres conservadores datistas.  El año de mayor movilidad en la alcaldía es 1913, año en el que la vara de mando pasa por tres manos diferentes, razón por la cual el el concejal republicano, Andrés Jiménez Bravo, llegará a decir con gran preocupación son ya cuatro los alcaldes que he saludado en el espacio de dos años en el acto de posesión y que al hacerlo hoy recomienda al posesionado que se preocupe principalmente de la administración municipal [1]Tanta movilidad en la alcaldía provocará que los asuntos municipales no sean atendidos en la forma adecuada, pues algunos alcaldes apenas tendrán tiempo para conocer y afrontar  con detenimiento los muchos problemas del municipio. La alternancia en la alcaldía entre 1913 y 1915  responde a circunstancias de naturaleza bien diferentes, algunas de ellas de carácter meramente político, la alternancia de los partidos dinásticos en la acción de gobierno y su inmediata repercusión en el ámbito local, y otras por motivos de salud como la dimisión presentada por  Alfonso Garrido.

    

    La movilidad que se produce entre 1917 y 1918, se debe fundamentalmente a las razones internas por las que atraviesan los partidos dinásticos. Don Juan Beltrán se verá obligado a dimitir por imposición de su jefe provincial,  José  del Prado, para reemplazarlo en la alcaldía por  Antonio Trigueros, quién a igual que su predecesor se verá obligado a abandonar el sillón presidencial poco tiempo después.  Beltrán en el epistolario que mantiene por ese tiempo con el  conde de Santa Engracia, dirá al respecto: Prado que fue el que pidió mi dimisión para darle el cargo, por el compromiso tan grande que con él tenía y que ellos sabrán [2] Tanto uno como otro terminarán enfrentandos a Prado y abandonando el datismo, pero cuando Trigueros dimite en julio de 1918, por disciplina de partido, intentará velar la causa real de la misma, alegando “por motivos de salud como justifica con certificado médico[3], a lo que  Beltrán Moreno responderá: El cese de don Francisco Trigueros Palomino se debe más a la política que a otras razones[4]. Poco tiempo después, la apreciación de Beltrán se confirma, a precisar Trigueros: Hasta ayer fui conservador y desde el día de hoy soy independiente pues no admitía imposiciones de nadie. [5] El partido Conservador a partir de estos hechos se verá muy mermado, pues estas disidencias arrastran a sus incondicionales hacia posiciones políticas opuestas a la que representan Prado, Beltrán en el maurismo y  Trigueros, que muere en diciembre de 1921, en el círculo de influencia de José María Lópiz, es decir, en el grupo albista.

 

  El bienio 1921-1923 será también muy inestable, al sucederse  en la alcaldía  cuatro hombres, dos liberales y dos conservadores, y todos ellos de corrientes políticas diferentes: romanista, datista, maurista y demócrata, respectivamente. Es precisamente ahora cuando se dará la situación más anómala del periodo, al darse una corporación  interina que va desde  abril de 1920 a  abril de 1922, presidida por don José Garzón y Garzón. Las minorías de la oposición para salvar responsabilidades políticas no se solidarizaran con la gestión realizada por el Sr. Garzón, aunque como es natural, también mediaba en la decisión motivaciones de tipo personal.  

Las elecciones municipales de 1922 ponen fin a la corporación interina establecida en 1920, pero no restablecerá la normalidad en la política municipal, pues entre  abril de 1922 y septiembre de 1923 por la alcaldía pasarán dos miembros del partido conservador, Manuel Pablo Blanco Acuña y Juan Beltrán Moreno, y el liberal José Suárez Cayuela. Los partidos del turno muestran agotamiento e incapacidad para afrontar los asuntos de la comunidad y su descrédito ante la ciudadanía alcanzan su cenit.  Adormecidos los ánimos tras años de gestión pésimas el golpe de estado de Primo de Rivera será aceptado como un mal menor por la mayoría de la población.

 

 

 

 

          


[1] A.H.M.A. Libro de actas de 1913, sesión extraordinaria  de 23 de noviembre.

[2] A.H.M.A. Correspondencia privada del conde de Santa Engracia, carta con fecha de 22/5/1918, S.454, Doc. 96.

[3] A.H.M.A. Libro de actas de 1918, sesión de 7 de junio.

[4] A.H.M.A. Libro de actas de 1918, sesión de 7 de junio

[5] AH.M.A. Libro de actas de 1918, sesión extraordinaria de 1 de enero. El Guadalquivir de 5.1.18, nº 569

[6] Nueva historia contemporánea de la provincia de Jaén. pág. 192.

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