El consenso y la unidad que el partido Conservador mostró en el siglo XIX bajo la dirección de don Antonio Cánovas del Castillo se verán interrumpido en el reinado de Alfonso XIII. Si bien el conservadurismo llegó a pensar que había encontrado en Antonio Maura al hombre idóneo para reemplazar a su líder histórico, la apuesta terminaría en fracaso.

Tras los sucesos de la Semana Trágica de Barcelona, Maura mostró gran resentimiento hacia algunos miembros de su partido, al tiempo que iniciaba un progresivo distanciamiento del rey, planteándose desde este momento con toda su crudeza la cuestión del liderazgo dentro del partido, que terminará rompiéndose en corrientes de opinión bien diferentes. La alternativa a don Antonio Maura será don Eduardo Dato Iradier, que representaba dentro del conservadurismo la opción política con mayor contenido social. Los mauristas desde este momento se convertirán en una corriente política que terminarán actuando al margen del propio partido.

La figura clave del partido Conservador en la provincia de Jaén fue  don José del Prado y Palacios, que desde finales del siglo XIX será su líder indiscutible. Senador vitalicio que alternaría sus ocupaciones provinciales con cargos de responsabilidad en la Corte: Alcalde de Madrid en 1916, Ministro de instrucción Pública y Bellas Artes en el Gobierno de Sánchez de Toca (1919), secretario de las Cortes, etc. Su relación con la ciudad de Andújar fue muy estrecha, no solo por sus excelentes relaciones con la mayor parte de los conservadores de Andújar, muy especialmente con don Gabriel Ortiz Cosh aya y su esposa doña Antonia Acuña Gemirez, a los que le unía una sincera amistad, sino, también, por su costumbre de pasar temporadas de descanso en nuestra Sierra, dejando más de un testimonio de ello el semanario "El Guadalquivir.

José del Prado y Palacios

 

  El prohombre del partido conservador en Andújar en el siglo XIX fue don Eufrasio Jiménez de Cuadros, marqués Viudo de la Merced. Natural de Arjonilla, contrajo matrimonio el 4 de enero de 1845 con doña María  del Rosario Pérez de Vargas y Castrillo, marquesa de la Merced, anteponiendo el título de su consorte al propio, marques de Santa Rosa. Desarrolló gran parte de su vida política en Madrid, fue diputado a Cortes en más de una ocasión, vicepresidente del Congreso, Senador del Reino, etc. Regresará a la ciudad a finales de la década de los ochenta, ejerciendo desde ese momento el liderazgo del partido. Fue alcalde de la ciudad en el bienio  1891-1893 y entre  1899-1900 y miembro de la corporación durante todo este tiempo excepto en el cuatrienio 1895-1899. Su último mandato estuvo marcado por la polémica, viéndose obligado a presentar su dimisión,   dejando al partido  Conservador en una situación más que delicada, de hecho su sucesor en el cargo, don Miguel Serrano Molina, necesitará  agotar  todas las votaciones previstas por la ley municipal para conseguir su elección, por  no obtener la mayoría necesaria por la falta de asistencia a las sesiones municipales de sus compañeros de partido.

  Miguel Serrano Molina   será, por tanto,  el encargado de reconducir al partido Conservador hacia la estabilidad y la cohesión. Contaba con una dilatada trayectoria política, remontándose su presencia municipal al décimo Ayuntamiento de la Restauración, presidido por  el liberal don Juan de Acuña Jiménez y que corresponden al  bienio 1885-1887. Su participación en la vida municipal es desde entonces casi constante desempeñando tenencias y  el cargo de regidor síndico – bienio 1893-1895-.  Este histórico del conservadurismo alcanzará de nuevo la presidencia de la Corporación en el bienio 1903-1905, su gestión  se caracterizará  por la estabilidad a pesar de las dificultades propias del momento. Encontró la muerte un 25 de enero de 1907. Otro histórico del conservadurismo ocupará el vacío dejado por Serrano Molina, Manuel Muñoz Trigueros, que a igual que él desempeño la mayor parte de su actividad política en los últimos decenios del siglo XIX, pero el hombre llamado asumir el protagonismo dentro del partido Conservador será Gabriel Ortiz Cosgaya, que ostentará la jefatura del mismo hasta su muerte.

  Hasta el año 1917, el partido Conservador transmite cierta sensación de unidad y sosiego, pero esa imagen es más aparente que real, pues dentro del mismo existe una profunda rivalidad entre Cosgaya y Montoro García, aunque ambos formen parte del datismo. La jefatura del partido la ostentará Cosgaya hasta su muerte, recayendo a partir de entonces en Montoro, desde ese momento sus incondicionales van perdiendo significación dentro del partido, iniciándose la fractura dentro del conservadurismo de la cual no es ajena las torpes injerencias de don José del  Prado. Cuando Juan Beltrán Moreno, incondicional de Cosgaya, cae en desgracia  y es apartado de la alcaldía en septiembre de 1917, el partido Conservador inicia su camino hacia su descomposición definitiva, pues poco tiempo después se producirá la disidencia de Francisco Trigueros Palomino, arrastrando con él  parte del partido. La política de hostigamiento  de José  del Prado hacia estos hombres tendrá como consecuencia que el primero termine creando el comité maurista en Andújar y el segundo vinculándose a José María Lópiz. Liberal albista. La consecuencia de todo ello es su fracaso electoral en las elecciones  municipales de febrero de 1920 y sus dificultades para remontar la crisis.

  Una vez producida la fractura del partido, los datistas serán los que alcancen un mayor protagonismo, en gran parte por la protección que le ofrece su jefe provincial don José del Prado. La figura que monopoliza la dirección del partido hasta su muerte es don Gabriel Ortiz de Cosgaya, amigo personal  José del Prado. El hombre de confianza de Cosgaya será Manuel Beltrán Moreno, su fidelidad y amistad le será recompensada, como el mismo reconocerá en 1918, cuando afirma " su nombramiento de alcalde en el breve tiempo que lo fue, se lo debe a su ilustre jefe e inolvidable amigo don Gabriel Ortiz Cosgaya" Ambos mantendrán una manifiesta beligerancia política con don Manuel García Montoro, la otra figura del conservadurismo local y, probablemente, datista como ellos.

Muerto don Gabriel, 23 de julio de 1917, don Manuel Montoro García ostentará la jefatura del partido hasta 1923. Su actividad política no se desarrolla íntegramente en la localidad, pues desde 1915 no desempeña cargo alguno en la corporación, pero si en el ámbito provincial, llegando alcanzar la presidencia de la Diputación provincial entre el 17 de noviembre de 1920 y el 2 de febrero de 1921. Una de sus primeras intervenciones como jefe de los conservadores de Andújar fue apartar de la alcaldía a don Manuel Beltrán. Decisión polémica y criticada por los concejales de la corporación. Don Pablo Jiménez Rodríguez, portavoz de la minoría liberal alcalaista, dirá al respecto: "lamenta mucho lo ocurrido al Sr. Beltrán por haber hecho una administración honrosa" mostrando todos los concejales el mismo sentimiento. La decisión de don Manuel Montoro no fue compartida por gran parte del partido, que desde este momento mantendrán una actitud muy beligerante no sólo contra don Manuel Montoro sino también contra don José del Prados y Palacios. A partir de este momento el partido Conservador marcha a la deriva, más preocupado de sus rencillas internas que de su deber ante la sociedad iliturgitana.

D. Manuel Montoro García

  La confusión y la intriga desde este momento se adueña del partido, Francisco Trigueros Palomino, supuestamente el encargado de velar por los intereses de Prado y Montoro en la ciudad, termina enfrentado a ellos y aproximándose a Beltrán Moreno, entrando en el círculo de don José María Lópiz, figura emergente en la política andujareña y fundador del partido albista en Andújar. Beltrán Moreno durante algún tiempo estuvo cercano al círculo de Lópiz pero  terminará creando la corriente maurista en la ciudad, aunque todo parece indicar que no fue reconocida por los ambientes madrileños. Montoro, Francisco Engelmo y demás pradista se esforzaran por boicotear la política de los disidentes que desde julio de 1918 hasta abril de 1920 controlan la corporación desde la alcaldía que ejerce Lópiz Parra, hasta tal punto que terminarán pactando con los liberales para acabar con ellos.

 

 

RELACIÓN DE CONCEJALES DEL PARTIDO CONSERVADOR QUE INTERVIENEN EN EL PERIODO 1900-1923

CONCEJALES DEL S. XIX

INCORPORADOS ENTRE 1911-1920

Rafael Albarracín Pérez de Vargas

Juan Beltrán Moreno

Eufrasio Jiménez de Cuadros

José Antonio Buitrago Montes

Luis Pérez de Vargas y P. de Vargas

José Casado Trigueros

Miguel Serrano Molina

Ildefonso Cobo  Mena

José de la Torre Fernández

Bernardo Estepa Barea

Manuel Muñoz Trigueros

Ramón Martínez Luque

INCORPORADOS ENTRE 1901-1910

Manuel Martínez Navarrete

Gerónimo Arias de Saavedra Cárdenas

Enrique Montané  González

Manuel Berjes Toribio

Manuel Montoro García

Francisco de P. Cayuela Muñoz

Alfonso Muñoz Trigueros

Luis Delgado Delgado

Manuel Pablo Blanco Acuña

José González  García

Lorenzo Pérez de Vargas Nuñez

Rafael Martínez Carlos

Alfonso Rodríguez Gómez

José Martínez León

Enrique Rodríguez Montané

Miguel Oliva Villegas

Francisco de la Torre Martínez

Gabriel Ortiz Cosgaya

Francisco Trigueros Engelmo

Francisco Rico Palomino

Francisco Trigueros Palomino

Francisco Rodríguez Marín

INCORPORADO en 1922

 

Pedro Benítez Mefre

Total  35

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