Las organizaciones obreras en Andújar

 

      Todo parece indicar que el movimiento obrero  isturgitano inició su andadura en los años del Sexenio Democrático (1868-1874).No obstante, no podemos descartar que sus inicios se pudieran  remontar a los últimos años del reinados de Isabel Segunda. El ideario político del  partido progresista y demócrata, artífice del destronamiento de Isabel II,  informaría al espíritu  de la  Constitución de 1869. Una de las novedades más importantes de aquel texto constitucional fue establecer el derecho de reunión y de asociación (artículo 17). Es ahora, cuando  la actividad política es liberada de las restricciones a las que había estado sometida durante el reinado de Isabel II, al tiempo que puso las bases para el desarrollo del asociacionismo obrero. Este clima de libertad, propició la llegada al país de hombres significativos de la Primera Internacional,  como  Guiseppe Fanelli,    bakunista, y  Paul Lafargue, yerno de Carlos Marx. El primero, organizaría a finales de  1868 las primeras células  de la AIT  de Madrid y Barcelona.  El segundo, impulsaría,   a finales de 1871, a un pequeño grupo marxista en torno a la llamada Nueva Federación Madrileña. Es a partir de este momento, cuando la clase obrera toma conciencia de su protagonismo en el proceso de su liberación.

Cuando aún se estaba en pleno proceso constituyente, en Andújar se constituía la Sociedad de Obreros “La Esperanza”, vinculada a la AIT   (Asociación  Internacional de Trabajadores o Primera  Internacional). En 1869 se formaba la Sociedad de obreros Albañiles “Solidaridad”, también afiliada a la AIT e integrada en la Federación de la Región Española (FRE), [1] y en 1873 surgía la Federación local de Sociedades Obreras  y la Sección de Sombrereros (FRE-FTRE).[2] Andújar fue una de las seis ciudades de la provincia - Linares, Úbeda, Baeza, Villacarrillo y Jaén, también estuvieron presentes - que intervino en el Congreso de Córdoba, celebrado en  diciembre de 1872.  Desconocemos en el momento actual la actividad desarrollada por aquellas asociaciones obreras, pero de lo que no cabe duda es que con ellas el proletariado local acrecentó su conciencia de clase,  valorando,  a partir de este momento, la afiliación como la única vía válida para resolver sus problemas. El clima en el que se desarrollaron  estas primeras células  de obreros en Andújar se caracterizó por la adversidad, pues los aires de libertad de la Gloriosa se fueron disipando en los años del reinado de Amadeo de Saboya, como consecuencia de la persistencia de la crisis económica y de los efectos de la experiencia de la Comuna parisina  (marzo-mayo de 1871), que propiciaron medidas represivas hacia los internacionalistas. Terminada la etapa de la Primera República,  en la que por primera vez la clase trabajadora se ve representada en el Ayuntamiento, la situación sufre un giro copernicano con el decreto de disolución de la Internacional (10 de enero de 1874).

Su testigo sería tomado veinte años después por la Agrupación Socialista – 1890-  que encabeza la nómina de asociaciones obreras que han de constituirse a partir de entonces en Andújar:  Sociedad de Obreros Odreros, Asociación General de Obreros, Sociedad de Obreros Albañiles “El Trabajo”, etc., todas ellas vinculadas a la UGT.

La eficacia de la maquinaria caciquil en la provincia de Jaén, sólo comparable a la de Sevilla, Granada y Almería, privó a la Agrupación Socialista local durante mucho tiempo de obtener representación municipal, ya que la oligarquía agraria rentabilizó políticamente su oferta de trabajo y el acceso a la tierra, – arrendamiento y aparcerías -, dándole al voto rural un peso definitivo.   La presencia de la Agrupación Socialista en el Ayuntamiento de Andújar se remonta a 1902, sin embargo su identidad está por establecer. Pensamos que puede tratarse de  Vicente Martínez González, no obstante hay que tener prudencia hasta su confirmación.   Diego Sánchez Carnicer, elegido en los comicios municipales de 1913, tiene el honor de ser el primer concejal socialista electo. Su primera actuación en la corporación, presidida por el conservador  Manuel Montoro  García, fue, tras felicitar al alcalde entrante, precisar el sentido de su presencia en ella: vengo a representar al elemento obrero y a procurar que se cumplan las leyes dadas en beneficio de la clase trabajadora”. Su presencia se refleja en las actas municipales con una sintaxis  desconocida hasta ese momento. Sus objetivos se plantearán desde la perspectiva de la justicia social para reclamar soluciones rápidas y drásticas a los problemas de siempre. Sus planteamientos sobre aspectos de política general serán novedosos y chocarán frontalmente con la postura de los partidos dinásticos, siempre proclives al silencio y a la obediencia. Precisamente  la primera intervención  de Sánchez Carnicer en el Ayuntamiento será para exigir que la corporación solicitara al Gobierno  la terminación de la guerra de Marruecos  y la derogación de la Ley de Jurisdicciones. Propuestas desestimadas por la alcaldía, al considerarlas fuera de lugar, por  no ser propias del ámbito de la política municipal. [3]

En las elecciones municipales de 1916 la  Agrupación Socialista obtendrá su segundo éxito electoral al obtener el acta de concejal  Francisco Lara Cano. Apenas un año estará en la corporación, pues tras la huelga general de 1917 se verá obligado a presentará su dimisión como concejal, aunque alegando para ello  motivos de salud. Desde este momento hasta el mes de abril de 1920 la Agrupación Socialista no estará representada en la corporación. Tras  anularse las elecciones municipales de 1920, la Comisión provincial nombrará a doce concejales interinos, todos procedentes  de la corporación constituida el   uno de febrero de 1916, entre los que se encontraba el socialista  Diego Sáncher Carnicer, cuya presencia se prolongará   en el ayuntamiento hasta el año de 1920. 

Pablo Iglesias en la Casa del Pueblo de Andújar -calle Juan Robledo- acompañado por miembros de la Agrupación local y del partido Albista

 

En los años que preceden al golpe de estado de Miguel Primo de Rivera (13 de septiembre de 1923) el país se ve abocado hacia el abismo ante la irresolución de los problemas. Baste recordar que entre noviembre de 1918 y septiembre de 1923 se suceden en España 11 gobiernos, lo que da una media de un gobierno cada cinco meses. A la descomposición de los partidos dinásticos en fracciones mal avenidas hay que añadir problemas como el anarquismo anarquista, la cuestión marroquí, la injerencia militar en la vida política, la cuestión autonómica, etc. La intervención militar entendida como intervención quirúrgica necesaria para poner remedio a tal cúmulo de males, tenía acciones prioritarias como el restablecimiento del orden público y la solución de la guerra de Marruecos. Lógicamente las asociaciones obreras y los partidos de masa debieron sentir  honda preocupación por  la incertidumbre del momento.  La Agrupación Socialista local en plena  sintonía con el Manifiesto publicado el día 13 en el Socialista, se opondrían  a la sublevación pero no de forma activa. Esta   renuncia a defender la legalidad constitucional fue  fundamental para que el clima social de la ciudad no se viera alterado.    

La política contrarrevolucionaria de la Dictadura se orientó   fundamentalmente contra el PCE y la CNT, mientras que al  PSOE y la UGT le tendió la mano interesada de la colaboración.  Los socialistas acertaron la proposición y mantuvieron esta política de colaboración de clase hasta 1930, por lo que sus organizaciones se mantuvieron dentro de la legalidad y desde ella lucharon por la clase obrera. Como consecuencia de  ello,  la Casa del Pueblo quedó abierta aunque su actividad estuvo vigilada muy estrechamente. Llama la atención la visita que realizara en diciembre de 1924, el Delegado Gubernativo,  en compañía del Alcalde, el conde de la Quintería,  a la Casa del Pueblo,  para establecer las condiciones de la recolección de la aceituna de esa campaña. Esta  política de tolerancia tendrá entre otras consecuencias la presencia de algunos socialistas en la corporación, es el caso de  Francisco Navas,  Gerónimo López Salas y José Martínez.

                Finalizada la dictadura el partido socialista logrará en las elecciones municipales del 12 de abril de 1931 su mayor éxito electoral al conseguir siete concejalías: D. Emilio González Romero, D. Manuel Carmona Simón, D. Andrés Navas Expósito, D. Manuel Palomino Expósito, D. Vicente Lillo Pérez, D. Julián León Pinet y D. Francisco  Navas Pérez. Elecciones  que nos dan la verdadera dimensión de la Agrupación Socialista en el conjunto de la sociedad andujareña, pues no olvidemos que se tratan de las primeras elecciones libres y limpias que se producen en la ciudad en todo el siglo, pasando la representación socialista de uno a siete concejales.    

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[1] Constituidas en el Congreso obrero de Barcelona en el  verano de 1870.

[2] CÓRDOBA, S. de. Epilogo “Andújar 1900-1950”. ARQUITECTURA CONTEMPORÁNEA EN ANDÚJAR (1920-1950). Gráficas “La Paz”, Torredonjimeno, 1990, pág. 251.   

[3] A.H.M.A. Libro de actas de 1914, Sesión de 23 de enero.