PALACIO DE LOS CÁRDENAS

El palacio de los Cárdenas, actual Palacio de Justicia, fue la casa de los condes de la Quintería, en la década de los sesenta se utilizó como aulario del INB “Nuestra Sra. de la Cabeza”, y, actualmente, como hemos dicho anteriormente la sede de los juzgados de Primera Instancia del Distrito Judicial de Andújar. 

Originariamente en este solar estuvo el oratorio de Santa Ana, que daría nombre al altozano en el que se encontraba. Oratorio que sería abandonado por sus profesas para incorporarse al convento de Santa Clara de las Madres Franciscanas de la Tercera Orden. Tras su abandono los hermanos franciscanos de Asís establecieron en él una vicaria (1427?) y allí permanecieron hasta su establecimiento oficial en 1514, por bula del Papa Julio II.

La estrechez y las condiciones del lugar les llevan a abandonarlo por otro más aconsejable, situado a extramuros, próximo al Arcos Chico, propiedad de la familia Cárdenas. En realidad lo que se hizo fue una permuta. ¿Qué miembro de la amplia familia Cárdenas realizó dicha permuta? No lo sabemos, aunque todo indica  el oratorio pasó a pertenecer a don Luis de Cárdenas Aguilar o a su padre don Alonso de Cárdenas, cuya casa solariega estaba situada a espalda del referido oratorio y de la que tan sólo persiste parte de su portada, orientada hacia la desaparecida calle de Los Viejos.

El Palacio de los Cárdenas fue construido en la segunda mitad del siglo XVI probablemente por Luís de Cárdenas Aguilar y su esposa Catalina de Cárdenas y Valdivia (eran primos hermanos y nietos de Jacobo de Cárdenas Párraga y Catalina de Lucena ), concluyéndose su primera fase en 1600, año en el que está fechada su portada, atribuida a Francisco del Castillo el Mozo. Su actividad realizada en Andújar y el modelo de fachada ya utilizado en algunos proyectos suyos, como en la antigua cárcel de Martos, se ha considerado argumento más que suficiente para atribuirle esta portada de los Cárdenas. No obstante, Francisco del Castillo muere en Granada en 1586, catorce años después de la finalización de la portada del Palacio de los Cárdenas. Proyecto de fachada que se tuvo que encargar con anterioridad a 1586; demasiado tiempo para una casa solariega sin pretensiones excesivas. Lo más probable es que su autoría se deba a Bernabé de Lorca, implicado por esos años en algunos de los proyectos más importantes de la localidad, eso sí, inspirándose para esta fachada en modelos de Francisco del Castillo el Mozo.

La fachada es el resultado de la yuxtaposición de dos elementos: la portada de la capilla de Santa Ana y la del palacio y el resto de su paramento. Ambas portadas están desplazadas en el flanco sureste de la fachada, con la intención de centrarlas con respecto al espacio de la plaza, La vinculación palacio-altozano es muy estrecha, pues al no existir otra fachada en este espacio público, reclamaba para sí todo el protagonismo, a ser el único elemento dominante y monumental de ese espacio público. En la década de los ochenta del siglo pasado ese protagonismo lo comparte con la fachada de los Pérez de Vargas y Gormaz, procedente de la plaza del Castillo y que como consecuencia de ello desvirtúa la esencia y la realidad histórica historia de este altozano.

La puerta se organiza en torno al vano de la puerta y el balcón.  En el primer cuerpo, las jambas sostienen un dintel almohadillado que presenta una disposición radial.  Columnas toscanas fajadas sobre pedestal sostienen un entablamento alterado por el almohadillado del dintel.  El frontón partido alberga cartela con leyenda alusiva a los Cárdenas (ALTIORA PETIMUS).  Sobre los vértices un mascarón antropomórfico que sirve de base al escudo de armas con águila acolada.

Esperamos metas más altas

 En el segundo cuerpo, el balcón, flanqueado por escudos y descansando su voladizo sobre el frontón partido del vano de la puerta.  Las jambas y el dintel, almohadillados.  El frontón partido y curvo sostenido por tres ménsulas, leyéndose en las laterales:» año 1600″.   Está decorado con el linaje de los Cárdenas con águila acolada y sobre mascarón zoomorfo. La línea de tejado, que coincide con la portada, se organiza a dos aguas para dar cabida al escudo superior, interrumpiéndose su linealidad.

El espacio interior se organiza en torno a dos patios.  Correspondiéndose con el eje de la portada del palacio el de menor tamaño, de concepción muy simple.  El patio principal,  de estilo renacentista,  al oeste del zaguán con el que comunica por medio de un pasillo,  con arquerías de medio punto en sus dos pisos que descansan en columnas de orden toscano.

En el lado este de la fachada se sitúa la capilla de Santa Ana que tiene comunicación interior con el Palacio.  Su planta rectangular se organiza en dos tramos.  El primer tramo, concebido como presbiterio, está cubierto con bóveda de media naranja sobre pechinas.  La bóveda decorada con relieves policromados en los que se representan los bustos de Octavio y Livia y a San José y María.  En las pechinas se representan a los evangelistas con sus símbolos (tetramorfos). 

En los laterales del desaparecido retablo de la capilla,  los escudos en yeso de los linajes de los Cárdenas y Valenzuela.  Este último corresponde a doña Ignacia María Quero y Valenzuela (hija del III Marqués de la Merced y nieta del Marques del Puente), esposa de don Eugenio Francisco de Paula Cárdenas Miranda, segundo conde de la Quintería (segundo tercio del siglo XVIII).   El segundo tramo abierto con un bello artesonado mudéjar de «par y nudillo».

Actualmente esta bóveda se encuentra blanqueada
fruto de una restauración poco afortunada

La portada, almohadillada en ladrillo, está   organizada en dos cuerpos que se marcan con una leve cornisa.  El almohadillado de las jambas, dispuesto a soga y tizón; el del dintel, radialmente.  La puerta con artísticas aldabas, bisagras y clavos de cabeza de bolas.  En el segundo cuerpo una hornacina rematada por un frontón triangular y enmarcada por dos aletas.  Bajo ella, el escudo de los Cárdenas.   En el tejado, la espadaña, con bolas vitrificadas en color verde, dispuestas en grupos de dos a ambos lados del vano de medio punto.

La horizontalidad primitiva de la fachada se ve rota con la remodelación que tiene en la primera mitad del siglo XVIII.  Fruto de la misma es la torre mirador y la bóveda de la escalera del patio porticado.  El mirador, de triple arcada de medio punto

La bóveda de media naranja de la referida escalera es de estilo barroco.  Realizada en yeso sobre cañizo y decorada con carnosas hojas.   En la pechina,  escudos partidos,  con los linajes de los titulares: Cárdenas-Palomino y Miranda-Gamboa.  Este último con el lema: «ESTAS ARMAS Y BLASÓN SIERPE VERDE Y DONCELLAS CON CINCO VENERAS Aquella remodelación se terminó en 1730, en tiempos de don Manuel Francisco Cárdenas y Palomino, primer Cárdenas que ostentó el título de Conde de la Quintería. Título que otorgo Felipe V a don Eugenio José de Miranda y Gamboa y que cedería a su hija doña María Francisca Eugenia Miranda Gamboa, nacida en la ciudad de Carmona en el año 1690, esposa del referido don Manuel Francisco Cárdenas y Palomino

Contaba el palacio en su parte posterior con amplios jardines a los que se accedía por medio de un bello arco de medio punto enmarcado con un alfíz del siglo XVII.  Este patio hoy está ocupado por el grupo escolar Francisco Estepa; persistiendo el arco que está cegado.