LA ARQUITECTURA DEL SIGLO XX

La actividad constructiva entre la segunda y tercera década del siglo XX fue intensa en la ciudad.  Años en los que la burguesía local se harán construir cómodas casas ubicadas en las arterias principales de Andújar: Corredera San Bartolomé, calle San Francisco y calle Ollerías. Diversas opciones se manejaron aunque la estética regionalista fue la predilecta- No obstante, aquella burguesía caracterizada por optar por un compromiso político más progresista, se descantará por opciones estéticas más vanguardistas como el racionalismo.

La estética regionalista es la opción preferida, dejando el arquitecto Aníbal González los ejemplos más preclaros, como la casa Aldehuela o la casa Espejo.  Su tipología responde al mismo esquema: tres plantas, el espacio interior organizado en torno a un patio central al que se accede por medio de un zaguán y la fachada  articulada con bellos miradores y balcones.

La casa Espejo es el mejor ejemplo de la arquitectura regionalista de la localidad.   Proyectada en 1927 por el arquitecto Aníbal González Álvarez, uno de los máximos exponentes de la arquitectura regionalista de tipo andaluz,   que la puso en boga desde la dirección del certamen de la Exposición Iberoamericana de Sevilla de 1929.  Autor de la plaza de España de Sevilla, del palacio de Bellas Artes, de estilo plateresco, y el de las Artes Decorativas de estilo mudéjar

Casa Espejo, en la emblemática calle San Francisco, centro comercial de la ciudad
durante el siglo XX.

Terminada la guerra Civil (1939), la plaza de España, conocida popularmente como del Mercado, sufre una intensa actuación que acomete la Dirección General de Regiones Devastadas. En este espacio se ubicaban algunos de los mejores ejemplos de la arquitectura civil barroca de la ciudad: el palacio del marqués del Puente, el del conde de Gracia Real y el del marqués de San Rafael. Nada queda de ello fruto del infortunio y la desidia. Edificios como el de Correos y Telégrafos, obra del arquitecto Prieto Moreno (1943) o espacio públicos reinventados ocupan hoy su lugar. 

Plaza de España, oficina de Correos.
En este lugar estuvo el palacio de los condes de Gracias Real, destruido después de la guerra civil española. Mérito de Regiones Devastadas.

palacio de los condes de Gracias Real

La Sala Tívoli

En su origen Cine Tívoli, se encuentra ubicada en donde se situaba el antiguo castillo- fortaleza de la ciudad. Su expediente de demolición, aprobado en la sesión municipal de 5 de enero de 1932, fue presentado por José Corbella Pené, en nombre de Bonoso Lara, y prorrogado por acuerdo municipal de 17 de agosto de 1933,

El proyecto de nueva obra, posiblemente de Fernando Alzado, fue impactante, pues suponía una ruptura radical con la arquitectura de tipo regionalista o ecléctica que se estaba realizando en la localidad, e inauguraba la arquitectura moderna de vanguardia, que comenzaba a ensayarse en el estado español

 Su estructura metálica, a modo de esqueleto, el empleo del hormigón, la ausencia de cualquier elemento que recordara la arquitectura del pasado, la perfecta organización del espacio de acuerdo a su función, la eliminación de cualquier tipo de soporte interior que entorpeciera la visión del espectador en la sala de butacas,   sus aseos, etc., maravillaron al andujareño de aquellos años, que veía en el edificio el símbolo de los nuevos tiempos

Cine Tívoli, primer cine sonoro de la provincia de Jaén
Junto al cine Tívoli se construyó la casa Lara, uno de los ejemplos más tempranos de la arquitectura de vanguardia en la provincia de Jaén.

Estéticamente se vincula este edificio dentro del movimiento expresionista sobre todo por su proyecto de fachada.  La sala de butacas está presidida por el espacio de descanso del espectador, en cuyos flancos se encuentran las escaleras y lavabos.  La fachada,  organizada en dos pisos separados por la visera de protección,  refleja fielmente esta organización descrita,  pues los referidos espacios de descanso,  se hacen coincidir en fachada con amplios ventanales que,  en el piso de entresuelo,  están separados con pilares semicilíndricos,  y en la planta baja,  con las puertas de acceso que flanquean un amplio cierre

Los espacios laterales de las escaleras se hacen coincidir, en la fachada, con macizos.  La planitud de esta fachada se rompe, en su parte superior y en la del lado este – taquillas-,   con cuerpos resaltados de esquinas curvas, que se conciben en forma de escuadra y decoradas con bandas horizontales, que junto a los ventanales son los elementos que dotan de personalidad a esta fachada de extrema sencillez.

La planitud de esta fachada se rompe, en su parte superior y en la del lado este – taquillas-,   con cuerpos resaltados de esquinas curvas.
En el espacio donde se encontraba el castillo se construyó el cine Tívoli.

LA PLAZA DE ABASTOS

La actual plaza de abastos se ubica en terrenos pertenecientes al antiguo convento de San Francisco. Producida la desamortización de los bienes del clero regular (Regencia de María Cristina, gobierno de Juan Álvarez Mendizábal, 1835-1836) el convento de San Francisco sería comprado en 1843 por Antonio Fernández, vecino de Jaén, por un valor de 800.000 reales. Transcurridos algunos años la propiedad de este edificio pasó a manos de la familia Sabater.       

Plaza de toros y al fondo a iglesia conventual de San Francisco de Asis

En la sesión municipal de 10 enero de 1870, presidida por Antonio Gimena León, se daba a conocer la intención de Ignacio Sabater, vecino de Madrid, de construir una plaza de abastos en el solar adquirido. Aquel escrito se expresaba en los siguientes términos: «Tengo el honor de acompañarle el pliego de condiciones generales con que puedo llevar efecto la construcción de la Plaza de abastos proyectada en esta ciudad.  Como usted puede observar he prescindido de pedir al Ayuntamiento alguno de los auxilios que en tales circunstancias suelen ser naturales.  Por otra parte mi objeto es ver si más adelante se puede realizar la formación de una sociedad a la sombra de la cual puedan establecerse otras industrias que son sin duda alguna la que este pueblo necesita para llegar a lograr la importancia que merece y a la que le hacen acreedor su excelente posición topográfica, la feracidad de su suelo, su proximidad al ferrocarril y a la ribera del Guadalquivir y otras circunstancias que no todas las poblaciones tienen la dicha de poseer.

Teniendo en cuenta el que suscribe,  la conveniencia para la ciudad en dejar  . . . para culto divino la Iglesia que está unida al edificio,  quedará en el estado en que se encuentra para tan piadoso objeto proponiéndose además la empresa dotarla de un buen órgano de que carece, y de algún objeto que también necesite para que los actos religiosos tengan la solemnidad debida,  a la vez que formando este templo parte de la plaza,  la empresa hará aquellos gastos necesarios en armonía con el total del proyecto.  Dios guarde a V. S.  muchos años.  Andújar 1 de Enero de 1 870. «

Antigua plaza de abastos

Las negociaciones con el Sr.  Sabater llegaron a buen fin y el «Centro Industrial de la ciudad de Andújar» quedó aprobado;  iniciándose, tan ambicioso proyecto, con la construcción de la Plaza de Abastos, que fue inaugurada en julio de 1874.  Fueron invitados de excepción en aquel acto el Gobernador Civil y el   Obispo de la diócesis de Jaén.  La apertura de la Iglesia de San Francisco,  la iluminación de la plaza municipal,  un banquete y el nombramiento de  hijo predilecto de la ciudad a don Ignacio Sabater,  cuyo nombre se le dio,  a partir de entonces,  a la antigua plaza de San Francisco,  fueron los actos que constituyeron el programa de aquel evento

Durante la Segunda República la familia Sabater se vio forzada a presentar un proyecto de renovación de la Plaza de Abastos por el pésimo estado en el que se encontraba. Aquel proyecto de higienización de las dependencias y consolidación de las mismas iba firmado por el arquitecto don Pedro Rivas Ruiz.  Aquella plaza quedó en gran parte destruida por los efectos de la guerra civil, de ahí que la familia Sabater tuviera que presentar ante el Ayuntamiento un nuevo proyecto de plaza en 1939, firmado también por el citado arquitecto Pedro Rivas.  Hasta 1949 la construcción de la plaza de abasto no estaría totalmente terminada y la licencia de explotación se hizo para cuarenta años.   Desde la década de los sesenta la plaza es de titularidad municipal.

Rafael Antonio Casuso Quesada,  investigador de la arquitectura local,  expresa sobre el citado proyecto: «Gran parte de la trascendencia del edificio radica en la defensa que hace de los presupuestos de la arquitectura funcionalista,  porque en un edificio de sus características y teniendo en cuenta la ideología de la época ( el proyecto se presenta con la fórmula oficial «Año de la victoria»),  podía haber sido utilizado como bastión de los nuevos ideales arquitectónicos nacidos del régimen franquista,  pero en el proyecto no se encuentra ninguna referencia de tipo ideológico. . . Con todo,  la Plaza de Abastos supone la culminación del funcionalismo en la ciudad. . . Tan funcional como la total ausencia de motivos decorativos, es la estructura general de la construcción que consigue crear un movimiento circular, el más apto para conformar un espacio basado en el tránsito de las personas a través de los diferentes puestos de venta…Igualmente, nuestro arquitecto pone especial  énfasis en la consecución de un espacio abierto a la población,  en conexión con ella».