PARROQUIA DE SAN BARTOLOMÉ

 

   

  

La primera parroquia construida a extramuros.  De las cinco parroquias que hubo en Andújar en la Edad Media,  es la de San Bartolomé  la de fundación más tardía,  pues debe remontarse a finales del siglo XIV o primeros años del siglo XV.

   El proyecto original se concibió en estilo gótico; su planta,  organizada en tres naves,  articuladas en cinco tramos.  El tramo del transepto está  singularizado de los demás  por  su mayor anchura,  hecho éste que hemos visto también en la parroquia de San Miguel.  La nave central y el transepto,  cubiertos con bóvedas estrelladas y las laterales,  de ojiva simple.    

  Este proyecto inicial ha sufrido varias remodelaciones  en el tiempo, quedando,  en parte,  trastocado. La remodelación de mayor envergadura se realizó en el siglo XVI y fue obra de la familia del Castillo.

A Francisco del Castillo,  el Viejo,  se debe la puerta de la Sacristía,  en el primer tramo de la nave de la epístola,  en la que se observa el tránsito del gótico tardío - empleo del arco carpanel,  derrame en las jambas -  al renacimiento en sus elementos platerescos. 

 

                                      

 

A su hijo,  de igual nombre y apodado "el Joven" y con una formación plenamente romana,   se debe la  sustitución de las primitivas bóvedas de crucería del  transepto,  así como la del segundo  tramo de la nave central  por otras de sensibilidad manierista.   A él se debe,  también,  la traza de la actual capilla Mayor,  que es de planta cuadrada y testero plano,  cubierta con bóveda vaída decorada con casetones irregulares de estilo manierista.  La conclusión de ésta,  está fechada en 1589 y se debe a  Benito del Castillo de acuerdo con la traza dada,  en su día,  por su hermano Francisco ya muerto.  En 1604 obtuvo el patronato de la capilla don Francisco Terrones del Caño,  Obispo de León. (1)

   Fotografía de D. José Navas Lara

 

  En esta centuria se levantó su inconclusa torre que recuerda mucho a la de la parroquia de San Miguel y cuya autoría debe atribuirse a Francisco del Castillo el Joven. Otras obras sufriría el templo en el siglo XVIII, pero de menor envergadura,  consecuencia de ello es la bella capilla Sacramental  o del Sagrado Corazón de Jesús que se encuentra el segundo tramo de la nave de la epístola.  Está cubierta con bóveda ligeramente oval sobre pechinas y decorada con bellos estucos.  En las pechinas,  tambor e intradós de la bóveda hay medallones ovalados con escenas religiosas en policromía.  Conjunto exuberante lleno de plasticidad y riqueza visual, de ambientación barroca.

 En la nave del evangelio se abren tres capillas  que coinciden con el segundo,  tercer y quinto tramo.  De planta rectangular y cubiertas las dos primeras con bóvedas de crucería,  y  con bóveda de cañón la del tramo de los pies.  Cabe destacar en ellas el retablo del Infierno del escultor Parma Burgos,  y la reja plateresca que cierra  la capilla que actúa como bautismal.

 

Puerta Sur, calle S. Bartolomé

 Puerta occidental con el escudo del obispo Iñigp Manrique 

Puerta  norte: Arco conopial arquivoltado entre pináculos  

                                                                          

  De sus tres puertas,  la que da a la corredera de San Bartolomé es la más interesante.  Su vano,  con arco doblado apuntado,  bordeado por otro conopial decorado con cardinas y flanqueado por pináculos. A ambos lados de la clave,  hornacinas con dosel que en el momento actual,  carecen de su decoración escultórica.                                                    

  La puerta de los pies, en la calle del Viento,  es de mayor simplicidad. Con arco de medio punto  enmarcado por un arco  conopial.  Sus únicos elementos ornamentales los constituyen la cruz de la Orden de Calatrava y el escudo del obispo don Iñigo Manrique,  sobre la clave.  Sobre ella un rosetón.  Esta fachada repite  la de la Parroquia de San Miguel  antes de su remodelación en el siglo XVI.

  La puerta septentrional sigue el esquema de la puerta sur de San Miguel y sus características formales son semejantes a las de la puerta meridional de Santiago: arco conopial arquivoltado entre pináculos.  

 

                         

                                                                                   Ventana abocinada en el primer cuerpo de la torre

                       Su gran similitud con la torre de San Miguel, nos induce a pensar la misma autoría y cronología: Francisco del Castillo, el Mozo (s. XVI)

 

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