TORRE DEL RELOJ

 

   

Torre almenada,  construida con hileras de piedra y ladrillo, con un mirador en su parte superior,  enmarcado entre cornisas y  con ventanas  de medio punto pareadas en todos sus frentes.

Bajo el escudo aparece  un bello reloj, labrado en piedra y de elegante factura, que, probablemente, diera nombre a la nueva construcción. Reloj que en el momento actual carece de función, pues de él tan sólo persiste su esfera labrada. Reloj que  sería sustituido, seguramente en el siglo XIX, por aquel que vemos por debajo del cuerpo mirador .  

 

    Todo parece indicar, según las actas capitulares del siglo XVII, que  la Torre del Reloj era un elemento anexo a la cárcel real con la que estaba comunicada. El 12 de septiembre de 1653 se relata en las mismas que un preso había huido a través de la  torre por el descuido del relojero, motivo por el que sería castigado y sustituido. Torre de vigilancia desde donde se visualizan las calles y gentes de Andújar y desde donde se marcaba el ritmo laboral de sus vecinos. En el momento actual, la Torre del Reloj, es, sin duda, uno de los elementos más representativos de la monumentalidad de la ciudad de Andújar y  parte consustancial de la morfología de la plaza de Santa María

 

  En el frente oeste y a media altura encontramos el escudo imperial de Carlos V y un reloj labrado en piedra. En el primer elemento  ornamental,  un águila bicéfala porta la corona imperial y el Toisón de oro bordea el escudo.  En el cantón diestro el linaje de los Trastámara y de los Habsburgo y en el siniestro el de la Casa de Avís,  que corresponden a Carlos V y a su esposa Isabel de Portugal, respectivamente.  Su presencia se debe a la coincidencia de la ejecución de la obra con el reinado de Carlos V, pues era  costumbre en la época  dejar testimonio del monarca reinante  en las nuevas construcciones. Escudo imperial que a los andujareños les  recuerda,  además, su fidelidad al monarca en los años de  la guerra de las Comunidades, formando parte de la Junta de las Ramblas. No era de ese mismo parecer su alcalde mayor,  Francisco de Vergara, que  "sentía simpatía por los Comuneros,  y enterada la ciudad de los manejos que traía con ellos,  se indignó de tal forma,  que en pleno Cabildo le quitó la vara de la justicia"  De la lealtad  y obediencia de la ciudad quedó muy complacido el emperador y prueba de ello fue la carta que remitió el 20 de julio de 1520, desde la ciudad de Îpres, en la que agradecía la actitud de la ciudad hacia su persona en aquellos difíciles momentos.  

La única fuente documental que existe en el día de hoy sobre esta construcción se encuentra en su frente oeste y dice:

Reinando su majestad y siendo/ corregidor de esta ciudad el muy

magnifico caballero Francisco/ de Alarcón  veinticuatro de Granada  y su alcalde

 mayor el bachiller Sancho Díaz/  de Baeza se acabó el veinte de agosto de

mil quinientos treinta y cuatro años. Mayordomo Alonso Yáñez.

 

 
 

 

 

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