PLAZA DE ABASTOS

 

  La actual plaza de abastos se ubica en terrenos pertenecientes al antiguo convento de San Francisco. Producida la desamortización de los bienes del clero regular (Regencia de María Cristina, gobierno de  Juan Álvarez  Mendizábal, 1835-1836) el convento de San Francisco sería comprado en 1843 por Antonio Fernández, vecino de Jaén, por un valor de 800.000 reales. Transcurridos algunos años la propiedad de este edificio pasó a manos de la familia Sabater.       

 En la sesión municipal de 10 enero de 1870, presidida por   don Antonio Gimena León, se daba a conocer la intención de don Ignacio Sabater, vecino de Madrid,  de construir una plaza de abastos en el solar adquirido. Aquel escrito se expresaba en los siguientes términos: 

 

" Tengo el honor de acompañarle el pliego de condiciones generales con que puedo llevar efecto la construcción de la Plaza de abastos proyectada en esta ciudad.  Como usted puede observar he prescindido de pedir al Ayuntamiento alguno de los auxilios que en tales circunstancias suelen ser naturales.  Por otra parte mi objeto es ver si más adelante se puede realizar la formación de una sociedad a la sombra de la cual puedan establecerse otras industrias que son sin duda alguna la que este pueblo necesita para llegar a lograr la importancia que merece y a la que le hacen acreedor su excelente posición topográfica,  la feracidad de su suelo,  su proximidad al ferrocarril y a la ribera del Guadalquivir y otras circunstancias que no todas las poblaciones tienen la dicha de poseer.

  El que suscribe cuenta sin embargo con el poderoso auxilio del Municipio que V. S.  tan dignamente preside para la expropiación que sea necesaria. . .  también confía declare a esta nueva industria exenta del pago de contribuciones,  siquiera por el término de diez años y finalmente dejar establecida la protección que naturalmente necesitan empresa de esta índole a la idea de que los Municipios que sucedan a el actual no la desamparen ya que ha realizado un proyecto tan costoso como útil para la población.  

 Teniendo en cuenta el que suscribe,  la conveniencia para la ciudad en dejar  . . . para culto divino la Iglesia que está unida al edificio,  quedará en el estado en que se encuentra para tan piadoso objeto proponiéndose además la empresa dotarla de un buen órgano de que carece, y de algún objeto que también necesite para que los actos religiosos tengan la solemnidad debida,  a la vez que formando este templo parte de la plaza,  la empresa hará aquellos gastos necesarios en armonía con el total del proyecto.  Dios guarde a V. S.  muchos años.  Andújar 1 de Enero de 1 870. "

Las negociaciones con el Sr.  Sabater llegaron a buen fin y el "Centro Industrial de la ciudad de Andújar" quedó aprobado;  iniciándose, tan ambicioso proyecto, con la construcción de la Plaza de Abastos, que fue inaugurada en julio de 1874.  Fueron invitados de excepción en aquel acto el Gobernador Civil y el   Obispo de la diócesis de Jaén.  La apertura de la Iglesia de San Francisco,  la iluminación de la plaza municipal,  un banquete y el nombramiento de  hijo predilecto de la ciudad a don Ignacio Sabater,  cuyo nombre se le dio,  a partir de entonces,  a la antigua plaza de San Francisco,  fueron los actos que constituyeron el programa de aquel evento,  que coincidió con   el Conde de la Quintería, don Manuel de Cárdenas y Cuadros,  al frente de la corporación.

 

 

Con el tiempo las relaciones entre el Ayuntamiento de Andújar y la citada sociedad se enfriaron al pretender recuperar aquél este servicio público,  que se había concedido a perpetuidad.  Durante la Segunda República la familia Sabater se vio forzada a  presentar un proyecto de renovación  de la Plaza de Abastos por el pésimo estado en el que se encontraba. Aquel proyecto de higienización de las dependencias y consolidación de las mismas iba firmado por el arquitecto don Pedro Rivas Ruiz.  Aquella plaza quedó en gran parte destruida por los efectos de la guerra civil, de ahí que  la  familia Sabater tuviera que presentar ante el Ayuntamiento un nuevo proyecto de plaza en  1939,  firmado también  por el citado arquitecto don Pedro Rivas.  Hasta 1949 la construcción de la plaza de abasto no estaría totalmente terminada y la licencia de explotación se hizo para cuarenta años.   

Don Rafael Antonio Casuso Quesada,  investigador de la arquitectura local,  expresa sobre el citado proyecto: "Gran parte de la trascendencia del edificio radica en la defensa que hace de los presupuestos de la arquitectura funcionalista,  porque en un edificio de sus características y teniendo en cuenta la ideología de la época ( el proyecto se presenta con la fórmula oficial "Año de la victoria"),  podía haber sido utilizado como bastión de los nuevos ideales arquitectónicos nacidos del régimen franquista,  pero en el proyecto no se encuentra ninguna referencia de tipo ideológico. . .  Con todo,  la Plaza de Abastos supone la culminación del funcionalismo en la ciudad. . .  Tan funcional como la total ausencia de motivos decorativos,  es la estructura general de la construcción que consigue crear un movimiento circular,  el más apto para conformar un espacio basado en el tránsito de las personas a través de los diferentes puestos de venta. . .  Igualmente,  nuestro arquitecto pone especial  énfasis en la consecución de un espacio abierto a la población,  en conexión con ella".

En 1995 la plaza de abastos iniciaba su proceso de remodelación, Fomento de Construcciones y Contratas fue la encargada de ejecutar las obras. Puestos de venta, dependencias anexas  e infraestructura en general fueron remozadas. Actualmente  (2005) se está procediendo a cubrirla para evitar las inclemencias del tiempo.

 

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