PALACIO DE LOS CÁRDENAS

 

 Lo levantó don Luís de Cárdenas Aguilar a finales del siglo XVI.  En este solar hubo en su origen el oratorio de las beatas de Santa Ana y desde 1514 el convento  de los hermanos de San Francisco de Asís,  por lo que don Luís de Cárdenas hizo entrega a esta orden de unas tierras que poseía a  extramuros,  no lejos del Arcos Chico,  por el citado solar.  Desde 1708 fue la sede de los condes de la Quintería y desde 1 970  del   palacio de Justicia.  Ha sufrido dos grandes actuaciones,  una en la primera mitad del siglo XVIII,  cuando se construye su torre-mirador, y la  remodelación de la década de los setenta para acomodarlo a su nueva realidad de palacio de Justicia. 

 Con la construcción del  palacio (terminado en 1600) se pudo producir el ensanche de la calle de Santa Ana,  conformándose el altozano de Santa Ana en su forma definitiva.  Con ello se le daba a la fachada una vistosidad que la calle le negaba.

  La vinculación palacio-plaza es muy estrecha,  pues al no existir otra fachada,  reclamaba para sí todo el protagonismo como único elemento dominante de ese espacio públicoEn la década de los ochenta del siglo pasado ese protagonismo lo comparte con la fachada de los Pérez de Vargas y Gormaz. 

  La fachada es el resultado de la yuxtaposición de dos elementos : La  capilla de Santa Ana y el palacio propiamente dicho,  cuya portada está desplazada al sureste con la intención de centrarla con respecto al espacio de la plaza.  La horizontalidad de ésta se ve rota por la incrustación en el siglo XVIII de una torre-mirador,  contigua a la portada,  que alteró su proyecto primitivo.

Fachada encalada, que reserva  el protagonismo de la piedra para las partes nobles del edificio:  portada y  mirador de la torre.  La portada desarrolla un  esquema que será el usual de la arquitectura civil de Andújar durante todo el barroco:. organizada en torno al vano de la puerta y el balcón.  En el primer cuerpo,  las jambas sostienen un dintel almohadillado que presenta una  disposición radial.  Columnas toscanas fajadas sobre  pedestal sostienen un entablamento alterado por el almohadillado del dintel.  El frontón partido  alberga  cartela con leyenda alusiva a los Cárdenas (ALTIORA PETIMUS).  Sobre los vértices un mascarón antropomórfico que sirve de base al escudo de armas con águila acolada. 

 En el segundo cuerpo,  el balcón,  flanqueado por escudos y descansando su voladizo sobre el frontón partido del vano de la puerta.  Las jambas y el dintel,  almohadillados.  El frontón partido y curvo sostenido por tres ménsulas,  leyéndose en las laterales:" año 1600".   Está decorado con el linaje de los Cárdenas con águila acolada y sobre mascarón zoomorfo. La línea de tejado, que coincide con la portada, se organiza a dos aguas para dar cabida al escudo superior,  interrumpiéndose su linealidad.

 

  El espacio interior se organiza en torno a dos patios.  Correspondiéndose con el eje de la portada del palacio el de menor tamaño, de concepción muy simple.  El patio principal,  de estilo renacentista,  al oeste del zaguán con el que comunica por medio de un pasillo,  con arquerías de medio punto en sus dos pisos que descansan en columnas de orden toscano.

 

En el lado este de la fachada se sitúa la capilla de Santa Ana que tiene  comunicación interior con el Palacio.  Su planta rectangular se organiza en dos tramos.  El primer tramo,  concebido como presbiterio,  está cubierto con bóveda de media naranja sobre pechinas.  La bóveda decorada con  relieves policromados  en los que  se representan los bustos de Octavio y Livia y a San José y María.  En las pechinas se representan a los evangelistas con sus símbolos (tetramorfos).  En los laterales del desaparecido retablo de la capilla,  los escudos en yeso de los linajes de los Cárdenas y Valenzuela.  Este último corresponde a doña Ignacia María Quero y Valenzuela,  esposa de don Eugenio Francisco de Paula Cárdenas Miranda,  segundo conde de la Quintería (segundo tercio del siglo XVIII).   El segundo tramo abierto con un bello artesonado mudéjar de "par y nudillo". 

La portada,  almohadillada en  ladrillo, está   organizada en dos cuerpos que se marcan con una leve cornisa.  El almohadillado de las jambas,  dispuesto a soga y tizón; el del dintel,  radialmente.  La puerta con artísticas aldabas,  bisagras y clavos de cabeza de bolas.  En el segundo cuerpo una hornacina rematada por un frontón triangular y enmarcada por dos aletas.  Bajo ella,  el escudo de los Cárdenas.   En el tejado,  la espadaña, con bolas vitrificadas en color verde y dispuesta en grupos de dos a ambos lados del vano de medio punto.

                                           

El palacio sufrió una remodelación en la primera mitad del siglo XVIII.  Fruto de la misma es la torre mirador y la bóveda de la escalera del patio porticado.  El  mirador,  de triple arcada de medio punto La bóveda de media naranja de la referida escalera es de estilo barroco.  Realizada en yeso sobre cañizo y decorada con carnosas hojas.   En la pechina,  escudos partidos,  con los linajes de los titulares: Cárdenas-Palomino y Miranda-Gamboa.  Esté último con el lema:"ESTAS ARMAS Y BLASÓN SIERPE VERDE Y DONCELLAS CON CINCO VENERAS BELLAS"

Aquella remodelación se se terminó  en 1730,  en  tiempos de don Manuel Francisco Cárdenas y Palomino,  primer Cárdenas que ostentó el título de Conde de la Quintería. Título que otorgo Felipe V a don Eugenio José de Miranda y Gamboa y que cedería a su hija doña María  Francisca Eugenia Miranda Gamboa,  nacida en la ciudad de Carmona en el año 1690, esposa del referido don Manuel Francisco  Cárdenas y Palomino 

Contaba el palacio en su parte posterior con amplios jardines a los que se accedía por medio de un bello arco de medio punto enmarcado con un alfíz del siglo XVII.  Este patio hoy está ocupado por el grupo escolar Francisco Estepa; persistiendo el arco que está  cegado.  

 

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