PALACIO DE LOS NIÑOS DE DON GOME

 

 

 

Casa solariega de finales del siglo XVI y comienzos del XVII, perteneciente al linaje de los Cárdenas-Valdivia. Está situada en la calle Maestra, en la proximidades del arco de la Virgen María, desaparecido en 1778 1

 La casa formaba parte del mayorazgo creado en 1571 por doña María Baltodano, esposa de don Gome de Cárdenas.  Serán doña Elvira  Cárdenas Baltodano y su esposo don Luís Valdivia Figueroa, caballero de Santiago, los que inicien la construcción de la citada casa. 2

La fachada, retranqueada con respecto a la calle Maestra, está precedida por una espaciosa plaza, que fue pública hasta 1848, año que se anexionó a la casa y se cerró con un muro almenado con puerta  y  vanos de medio punto.

 

 Dos elementos de uso bien distinto conforman   la casa de los Niños de don Gome: la  casa solariega de los moradores y la caballeriza. En la fachada de la casa, construida en un plano más adelantado que el de la caballeriza, destaca su portada-torre, construida a diferencia de los demás elementos del conjunto en piedra  arenisca.  Portada-torre que fue construida en el segundo tercio del siglo XVII por don Gome de Valdivia, Cárdenas y Guzmán y doña Mayor Nicuesa y que se encuadra desde el punto de vista formal en el estilo barroco.

 Se organiza en dos cuerpos de desigual tamaño.  El primero se dispone en torno a su  puerta adintelada,  enmarcada por  columnas sobre plinto de fuste estriado de orden corintio   y una saliente cornisa.  El dintel  con almohadillado radial nos muestra una cartela, que actúa como clave, en la que se dice: DOMINUS EDIFICAT ET CUSTODIAT". 

 En el segundo cuerpo,  el balcón,  encuadrado  entre pilastras estriadas,  con  capiteles en forma de ménsulas que soportan un trozo de entablamento.  El frontón,  curvo y partido,   acoge el escudo de los Cárdenas y sobre él un grifo o águila.  A ambos lados del balcón,  sendos  guerreros de bulto redondo,  con cascos de plumas (mito de los indígenas de finalidad protectora).  En el flanco derecho el  linaje de los Valdivia sobre cueros recortados,  cruz acolada de Calatrava y un águila sobre mascarón.  En el flanco izquierdo  el linaje  de Figueroa. Cinco ménsulas sostienen una cornisa,  que individualiza el ático,   que se corresponden con leonas sedentes que portan escudo.  De derecha a izquierda los linajes de Guzmán,  Valdivia,  Cárdenas,  Nicuesa y Figueroa. 

                                                                      Cornisa de la torre fachada                                                                                         Guerrero que flanquea el balcón  

Portada interpretada como torre emblema,  adquiere  con la distancia una potenciación visual plena,  exigiendo al espectador toda su atención.  El desahogo  que obtiene la fachada con esta visión dirigida,  nunca se hubiera logrado en la línea de calle,  por la estrechez de la misma y por la limitación del espacio con el que se cuenta. 

 Detrás de la portada torre, escorado a la derecha con respecto a su eje, un patio porticado en tres de sus frentes, en torno al cual se distribuye el espacio. Patio de gran sencillez y de reducidas proporciones, con  arcos de medio punto que cabalgan sobre columnas de orden toscano y escudos de los linajes moradores en  las  enjutas.

 Anexo a la fachada torre,  en su lado este, el patio de caballerizas.  Se accedía mediante arco de medio punto,  pues se encontraba privatizado mediante un muro almenado. que sería destruido en 1995, cuando se inició la remodelación del edificio, tras su compra por el Ayuntamiento (acuerdo del pleno de 8 de febrero de 1989).  

Los Valdivia y Cárdenas fueron unos de los linajes más influyentes de Andújar, bien relacionados con la oligarquía de la ciudad mediante una acertada política matrimonial y  que han permanecido en la memoria colectiva de los andujareños a través de la casa de los Niños de don Gome. Casa que ha sido objeto de más de una especulación histórica, pues en torno a ella surgiría cierta leyenda urbana que aún permanece viva. La puerta de la portada de la torre ha permanecido cegada hasta finales del siglo XX, considerándose que la causa de ello fue el castigo que recibió don Gome de Valdivia y Cárdenas por haber simpatizado con la causa del archiduque Carlos en la Guerra de Sucesión. Actitud que le obligaría entrar a su casa a partir de entonces por la puerta del servicio, es decir, por la puerta que daba acceso al patio de las caballerizas. Nada hay de cierto en ello, aunque como relato novelesco sea atractivo. La realidad es que don Gome fue regidor perpetuo de la ciudad, que en 1701 ocupó interinamente el cargo de corregidor hasta tanto tomara posesión su titular  y que desarrolló su vida normal en Andújar durante los difíciles años de la guerra. Bien es verdad que su relación con algunos miembros de la nobleza local no fueron en ocasiones muy cordiales, ejemplo de ello sería la acusación que el marqués del Cerro le haría en septiembre de 1711 ante el cabildo: "que una llave del archivo no debe estar en mano de don Gome por no ser persona legítima para ello". Acusación que nada tiene que ver con deslealtades de guerra. La presencia de los Valdivia en Andújar no terminaría en don  Gome, pues su hijo  Gabriel de Valdivia Corral de los Ríos, viviría gran parte de su vida en la ciudad. Razones mas prosaicas cegaría la puerta, el cuándo, no lo sabemos y el por qué, es, precisamente,  lo que todos pensamos.  

  Actualmente el edificio tiene  un uso cultural, en él se encuentra el museo arqueológico Profesor Sotomayor,  es sede de los cursos de la Universidad de Otoño de la Universidad de Jaén   y la corporación realiza los plenos en el salón de las  Caballerizas.       

                             

                                                                                                                                                                                    Vista lateral del palacio de los Niños de don Gome  y de la muralla almohade

 1 A.M.H.A. acta de 28 de agosto de 1778

2 PALOMINO LEÓN, J.A. "La casa de los Niños de don Gome de Andújar".  CVDAS. Revista de Arqueología e Historia. Núm. 2. Andújar, 2001

 

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