SANTUARIO DE NUESTRA SEÑORA DE LA CABEZA

 

 

                                     Antigua imagen de la Virgen de la Cabeza, desaparecida en la guerra civil española

Hablar de la Virgen de la Cabeza y  de su romería es hablar de Andújar y de las gentes de estas tierras. La devoción a la Virgen de la Cabeza es una constante histórica incontestable que ha ido acompañando el devenir de la ciudad a través del tiempo. Nexo de unión del pasado y el presente de sus gentes, que a través del sentimiento se proyecta en cada nueva generación y que sus mejores hijos han sabido inmortalizar tanto en  prosa como en verso. Larga lista de juglares  ha tenido la Señora, baste recordar que el mismo Miguel de Cervantes dejó testimonio de la romería en su obra "Los Trabajos de Persiles y Segismunda".

 

  La tradición nos dice que un 12 de agosto de 1227  la imagen de la Virgen María se aparecía  al pastor  Juan de Rivas, natural de Colomera,  en un recóndito paraje de Sierra Morena, hoy conocido como monte Cabezo. En él se obraría el primer milagro de la Señora, al recuperar la movilidad el brazo tullido que tenía,  como prueba de la experiencia vivida y testimonio  de lo ocurrido. La Imagen encontrada, según la tradición, era la que  San Eufrasio  trajo consigo cuando  vino a predicar el Evangelio a estas tierras, y que algún noble visigodo escondió en aquel lugar con el avance musulmán tras la victoria de La Janda. 

  La población cristiana de la villa de Andújar, poco numerosa por aquellos años,  al conocer el relato de Juan de Rivas no dudó en levantar en el lugar del prodigio una casa que albergara la Imagen aparecida, convirtiéndose desde ese mismo momento en lugar de  peregrinación obligada para las gentes de estos lares.  El mismo Fernando III, quién pocos años antes había tomado  la villa de Andújar (18 de julio de 1225),  una vez que tuvo conocimiento del prodigio  visitó aquel lugar para conocerlo de primera mano. La Cofradía de la Virgen de la Cabeza de la ciudad de Andújar es la primera y más antigua, "su fundación tuvo principio cuando se constituyó la de Hijosdalgos en el año de 1245"(1). En el siglo XVI, según Trigueros Engelmo, contaba la Hermandad de Nuestra Señora de la Cabeza con 75 cofradías de 12 ciudades y 53 villas.  

Al Santuario, situado a 33 kilómetros de Andújar, se  accede  por  la carretera  que une la ciudad con Puertollano. Sin embargo existe otro camino llamado de herradura o camino Viejo por el que se accede al Santuario tanto a pie como en cabalgadura y es el que emplean  los romeros en las peregrinaciones, especialmente en la del mes de abril.  

El primitivo Santuario se construyó entre 1287 y 1304. Aquel edificio sería sustituido por el que proyectara en el siglo XVI  Francisco del Castillo, el Mozo, en el que intervinieron arquitectos como su hermano Benito y Bernabé de Lorca. Aquel templo sería destruido en la guerra civil y reconstruido años después por la Dirección General de Regiones Devastas.  

 

 La fachada de los pies está compuesta por el vano de la puerta, balcón arcosino y la espaldaña de dos cuerpos. El interior es un templo de una sola nave cubierta con bóveda de cañón articulada con arcos fajones y con capillas arcosinas en los muros laterales. Una bella reja de 1562, obra de Juan Rodríguez de Salamanca y Bartolomé Gómez, sobrinos del maestro Bartolomé (2), individualiza la capilla mayor, tras la cual y en alto se encuentra el camarín de la Virgen de la Cabeza.    

 Es en el momento actual  cuando se comienza a desvelar el verdadero origen de todo este fenómeno religioso, aunque, bien es verdad, que aún estamos lejos de conocer plenamente todos los aspectos que lo conforman. En aquellos parajes serranos donde la imagen aparece en el primer tercio del siglo XIII,   la orden de Calatrava estuvo presente como avanzadilla logística, levantando en la zona algunas construcciones militares, aunque de escasa envergadura. El maestre de la orden de Calatrava, Nuño Pérez,  llevaba en el pomo  o arzón delantero de su montura la talla de una figura de unos 35 cm., conformada fundamentalmente por una cabeza y un cuerpo incipiente. La hipótesis manejada es que el referido arzón quedó en aquel lugar que tuvo que abandonarse por los calatravos por el empuje almohade. Aquella talla de cedro sería encontrada por los repobladores cristianos que se ubicaron en aquella zona tras su  toma por Fernando III, el Santo.   Lo que no cabe duda es que la talla primitiva de la Virgen, perdida en la guerra Civil, presentaba unas características formales muy diferentes a la talla de la actual Imagen,  según los testimonios orales de aquellas personas que la habían contemplado. La talla primitiva estaba integrada a un bastidor de madera para conseguir su transformación en imagen de vestir,  a la que estaba añadida la figura del Niño. Ello nos permite pensar que la imagen primitiva de la Virgen de la Cabeza pudiera ser el citado arzón calatravo y que su advocación como el toponímico de su cerro derivara de su particular forma: una cabeza esencialmente.

 Talla actual de la imagen de la Virgen de la Cabeza, obra del escultor José Navas Parejo

 

(1) TRIGUEROS ENGELMO, F. LA VIRGEN DE LA EPOPEYA. Madrid, 1948, p. 76

(2) DOMIÍNGUEZ CUBERO, J- La rejería arquitectónica de Andújar en el siglo XVI. I.E.G., Jaén.1983.

 

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